Aikido, una postura frente a la Vida.-
Más allá del echo concreto de practicar un arte marcial para
adquirir la habilidad de defenderse, el Aikido nos permite adquirir
una visión distinta de la realidad de los conflictos que nos
presenta la vida cotidianea.
En tiempos remotos, en tiempos en que la vida se hallaba en
peligro frente a los depradores naturales del ser humano, solo los
reflejos, permitian salir airoso de estas pruebas. De esta manera,
se establecio el mecanismo de "lucha o huida".
Hoy en día este mecanismo se se encuentra en nosotros tan fuerte
como entonces....solo que la socialización del individuo no permite
que estas reacciones se disparen. Ahora bien, el echo es que todo el
cuerpo ya se preparó para la acción, y esa energía extra al no ser
utilizada, se aloja, se cristaliza en determinados órganos y grupos
musculares, este resultado es ampliamente conocido como estrés. 
Si bien muchas disciplinas terapéuticas alternativas o no,
trabajan sobre esto, desde la óptica del Aikido, toda agresión es
pasible de ser neutralizada desde su comienzo, es decir ANTES de que
estos efectos se produzcan. El punto es que antes que escapar o
atacar es posible establecerse en el centro del conflicto, y desde
allí, redirigirlo hasta qe su propia energía se agote, logrando con
esto salvar la situación sin producir daños ni obviamente
recibirlos.
Determinadas ejercitaciones promueven en el
Aikido, le centralzación, la unidad, primero con si mismo y luego
con el "adversario", mas tarde con el mismo entorno. El fluir de la
energía dentro y a nuestro alrededor nos permite captar el sentido
de lo que suscede mas allá de lo aparente. Dejemos de lado los
beneficios físicos de la práctica, que en si mismo sería de una gran
utilidad.
Fundamentalmente, quiero remarcar la postura mental que el
practicante va obteniendo. El sentido mismo de la no-resistencia, el
adecuarse a las circunstancias, que a primera vista, pueden
denominarse como negativas, poder tener esta actitud, hace mas
relajado el acto de vivir en un sistema tan agresivo como en el que
estamos inmersos.