InicioTextosBiografiasMultimediaContacto
ActividadesLinksProgramas

El Desafio del Agua - por Sensei Morihei Ueshiba

Si queréis comprender el Aikido estudiad primero el origen y el funcionamiento del Universo, los principios de las fuerzas de su creación, los intercambios de energía, el movimiento de las galaxias. Todos estos elementos forman parte de una Ley Universal, las reacciones nucleares, las corrientes electromagnéticas, la fuerza gravitacional, todos son principios de Aikido, y la base de sus técnicas".

(M. Ueshiba. Aikido. Nature et Harmonie de M. Saotome).

Al neófito tal vez le resulte difícil de comprender que exista una relación tan directa entre "los principios universales", y las técnicas de Aikido, cuyo único objetivo para ser el de proyectar, inmovilizar, o neutralizar a un agresor.

Se requieren unos cuantos años de práctica constante para comenzar a descubrir por uno mismo que, realmente cada técnica obedece a los principios citados. Observando los fenómenos naturales podemos "redescubrir" los fundamentos sobre los que se apoya cada gesto y cada movimiento del arte del Aikido.

Llegados a este punto, invito al aikidoka lector, a reflexionar sobre el comportamiento de algo tan conocido como el AGUA, y sus aplicaciones –desde mi modesto punto de vista. A la práctica de nuestra disciplina. De ninguna manera debe entenderse, porque no es mi pretensión, que el paralelismo que propongo sea algo indiscutible, antes bien debe tomarse sencillamente como una pauta de trabajo o ejemplo de aplicación sujeto a otras posibles interpretaciones, o conclusiones que cada aikidoka en su personal reflexión sea capaz de identificar.

ENUNCIADO DEL PRINCIPIO
APLICACIÓN DEL PRINCIPIO

1º- La superficie del agua sometida exclusivamente a la acción de la gravedad, es plana y horizontal, lisa y reflectante como un espejo. Está tranquila y en calma. 1º- Mizu-no-kokoro. El espíritu debe permanecer siempre tranquilo como la superficie de un lago en calma. La actitud tranquila que se debe adoptar frente al adversario, para percibir todos sus mensajes y actuar en el momento preciso. Cuando la mente está preocupada por miedo, rencor, cólera, etc. No capta bien los estímulos externos y reacciona anormalmente, por debajo de sus efectivas posibilidades.

2º- El agua discurre siempre desde el punto más alto al punto más bajo, fluye constantemente respetando la ley de la gravedad. No puede ir hacia arriba si no es impulsada por una fuerza ajena. 2º- La no-resistencia. Oponerse a una fuerza superior es antinatural y por tanto el fracaso es seguro. Actuar "a favor y con..." esa fuerza es lo que nos enseña el agua que debe hacerse. Nunca oponerse frontalmente al adversario, antes bien, aprovecharse de su energía y de su acción.

3º- El agua se adapta inmediatamente a todo hueco, forma o resquicio, lo cubre, lo rodea, y poco a poco se apodera de él hasta cubrirlo y trascenderlo. 3º- Adaptabilidad constante e inmediata, sin preguntar previamente, sin protestar, sin poner condiciones, saber adaptarse a cualquier movimiento del otro, y sin contrariarlo, descubrir la forma de neutralizarlo constantemente, cualesquiera que sean sus reacciones. No es fácil conseguir que el cuerpo y la mente actúen al unísono con la fluidez del agua, pero es un aspecto sobre el que se debería insistir más en la práctica del Aikido.

4º- Al encontrar un obstáculo no se detiene ni vuelve atrás, sabe esperar, mientras crece su caudal y su capacidad para rodearlo, encontrar los puntos inmediatamente accesibles (los puntos más bajos) por los que va abordando, esquivando y rebasando el obstáculo hasta superarlo dejándolo atrás. Busca sin cesar otra salida que le permite seguir su curso hasta el equilibrio y el reposo. 4º- Cuando realizamos una técnica y el otro se resiste o la esquiva no hay que seguir insistiendo para concluirla por la fuerza, sino entender que es inmediatamente preciso y necesario "buscar sin dilación por otro sitio.
La resistencia o la esquiva del otro lleva implícito este mensaje: "por aquí no puedes, pero se ha creado una nueva oportunidad si no te detienes y sabes descubrir la nueva dirección".

5º- Cuando dos cursos de agua se encuentran en direcciones convergentes u opuestas, enseguida el de menor caudal se adapta y se deja absorber uniéndose al mayor, para seguir juntos con mayor potencia y velocidad en la misma dirección, a partir del momento del encuentro. 5º- Saber ceder para unirse (integrarse) a la acción del otro, en su misma dirección y así hacerse dueño de la fuerza resultante para dirigirla a nuestra conveniencia a partir del instante del encuentro.

6º- incluso en estado de reposo absoluto, el agua está siempre dispuesta para actuar. Basta cualquier causa que altere sus condiciones de equilibrio e inmediatamente se escapará por ese punto. La acción del agua es constante y permanente. Nunca está dormida. 6º- Nos muestra la actitud que conviene adoptar en la práctica, y en la vida ordinaria, de acción en potencia dentro de la calma, superando las barreras de la inercia o la sorpresa. La vigilancia ha de ser constante y natural, y la disponibilidad inmediata.

7º- Al vaciarse, o pasar del recipiente que contiene una masa de agua a un conducto menor, va describiendo un movimiento de espiral, que facilita su salida de forma rápida y constante. 7º- Es difícil y costoso actuar directamente sobre la masa corporal del oponente, pero si abordamos la acción por el punto más débil, como la mano o el brazo, sometiéndose a un movimiento espiral (torsión) que afecte progresivamente las articulaciones hasta llegar al tronco, conseguiremos "vaciar" (proyectar) su cuerpo por el camino más fácil.

8º- La gota de agua que cae intermitente y constantemente sobre la roca más dura, acaba por hacer huella y hasta hueco. 8º- Repetir, repetir, repetir una y otra vez las mismas técnicas, los mismos gestos, las mismas actitudes, sin importar nuestra debilidad o ineptitud actual. Aquel que sea capaz de perseverar como la gota, alcanzará el dominio de los principios y las técnicas de Aikido.

9º- La superficie del agua impulsada por el viento origina un movimiento de oleaje y se desplaza en trayectoria ondulatoria. 9º- La trayectoria de onda ya sea en plano horizontal o vertical, permiten desequilibrar y dirigir al oponente con mucha más facilidad, menor gasto de energía, y menos posibilidades de resistir o adivinar a dónde se le lleva.

10º- El agua es incompresible (no se puede comprimir) y transmite en todas las direcciones cualquier presión que se ejerce sobre ella.
El agua se aparta enseguida si la queremos oprimir, ofreciendo el vacío.

11º- Ofrecer el vacío a todas las acciones del oponente, no mantener la masa del cuerpo ni en el lugar, ni en el momento que otro ha elegido para atacarnos. Escapar por donde no espera y volver contra sus puntos débiles con toda la potencia creada por el cuerpo en movimiento.

"En el combate tú debes ser el agua que posee la fluidez y el adversario es la roca".
M. Ueshiba.

Todos los fenómenos naturales están sujetos a los mismos principios universales, al igual que el hombre y sus acciones e interrelaciones. No es de extrañar que los más grandes creadores de las artes del Budo, insistan en que sus técnicas han sido descubiertas y establecidas observando la perfecta armonía de causa-efecto contenida en dichas leyes, y que nos recomienden a los que hemos llegado después, con la pretensión de seguir su camino (DO) que hagamos el esfuerzo de "observar, reflexionar y relacionar...".


 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

El Aikido - por Koichi Tohei

"El Aikido, que fue fundado en Japón por Morihei Ueshiba, no fue introducido al mundo hasta 1953, cuando el Maestro Koichi Tohei, por entonces con 32 años de edad, llevó una exhibición a Hawai.

Profundamente espiritual tanto como físico, el Aikido no fue revelado al público japonés hasta después de la 2ª Guerra Mundial. Pero a través de los hechos y acciones de los maestros de Aikido, esa palabra se extendió por diferentes países. Un club de salud, de Hawai, invitó a Tohei a dar una exhibición de Aikido con cierto sentido de reserva. Las islas, habitadas en su mayoría por orientales, estaban llenas de escuelas de Judo, Kenpo-Karate, Jiujitsu, Kendo y otras. Existía un cierto prejuicio real contra las cosas importadas de Japón, y Tohei sabía que tenía que hacer una demostración muy perfecta con el fin de obtener seguidores. El acercamiento de Tohei fue muy lógico. Estaba convencido de que si podía ganarse a la policía hawaiana para que éstos aceptaran el Aikido como su método de defensa personal, el público cambiaría inmediatamente de opinión. Su demostración fue espectacular con un metro cincuenta escaso y unos setenta kilos de peso, Tohei seleccionó a dos hombres de más de 1,85 y que pesaban juntos más de 200 kilos. Aleccionó a estos gigantes a que permanecieran frente a frente, pero a una cierta distancia de separación entre ellos. Se colocó en una posición entre ambos, colocando su mano izquierda en el hombro de uno de sus oponentes y la mano derecha en el hombro del otro oponente. Ambos hombre recibieron la orden de utilizar ambas manos e intentar doblar los brazos de Tohei. La pareja de gigantes empezaron a realizar sus esfuerzos, tensando sus músculos y empezando a sudar debido a sus acciones. Finalmente se rindieron ante la evidencia, los brazos de Tohei estaban construidos de algo especial. Cuando la pareja muscular finalmente miró a Tohei se llevaron un disgusto, Tohei se encontraba completamente relajado, sin tensión ninguna. Sorprendidos, tan sólo pudieron exclamar: "¡Cómo lo pudiste hacer!" No podemos creerlos.

A continuación Tohei dijo a 5 hombres que le atacaran. Cuando se abalanzaron sobre él, éste se desplazó de sus líneas con gracia y finura, como un bailarín de ballet. Al mismo tiempo extendió sus brazos y con sus manos proyectó a sus atacantes hacia las colchonetas antes de que ninguno de ellos pudiera tocarle. Tan sólo necesitó unos pocos segundos para realizar esta acción. Las demostraciones de Aikido fueron un éxito, pero la misión había fallado, la policía rechazó a Tohei y al Aikido.

Descorazonado por este resultado inicial, Tohei decidió preparar un plan para "vender" el Aikido a la gente de Hawai directamente. Principalmente pidió la ayuda de Isao Takahashi (5º Dan de Kendo), y Yukiso Yamamoto (5º Dan de Judo). Los tres hombres dieron exhibiciones a través de las islas, en escuelas públicas, clubes y organizaciones sociales.

La campaña tuvo éxito. En menos de un año, Tohei hizo que la palabra Aikido fuera tan conocida en las islas como la palabra Judo, y captó mucha gente que aceptaron el Aikido como parte de su entrenamiento.

Hoy día, el Aikido es enseñado y practicado alrededor del mundo gracias, principalmente, a los esfuerzos de este hombre. Tohei, que había nacido en Tokyo, parecía el menos indicado para realizar las tareas físicas cuando era niño. Frágil y enfermizo, tuvo la fuerte obsesión de mejorar su salud, con lo que empezó a estudiar Judo a una edad muy avanzada. Gradualmente su salud mejoró hasta convertirse en un hombre robusto.

A la edad de 16 años se matriculó en la Universidad de Keio, donde continuó practicando Judo. Un día, durante la práctica, fue golpeado en el pecho y conmocionado ligeramente. Para Tohei éste era uno de los afortunados golpes de infortunio.

Mientras se recuperaba del golpe, leyó libros sobre Zen, y llegó a estar profundamente interesado de este acercamiento del Zen a la vida. Después de un año de hospitalización, empezó inmediatamente a practicar meditación Zen a través de los ejercicios de respiración y en dos años obtuvo una recuperación completa del daño sufrido en su pecho. Cuando regresó a su práctica de Judo y aplicó el concepto Zen al Arte, su habilidad se elevó a tal grado que obtuvo un 5º Dan. Fue entonces cuando por primera vez escuchó la palabra Aikido en uno de sus instructores.

Una carta de introducción le dio la posibilidad de visitar una escuela de Aikido, donde, por primera vez, fue testigo del movimiento de este Arte. Todo el mundo parecía estar bailando.

Cuando supo que Morihei Ueshiba, fundador del Aikido, era un seguidor Zen, estuvo profundamente interesado en obtener la admisión a este grupo de Aikido. Muy pronto descubrió que el Zen podía ser integrado fácilmente con la filosofía del Aikido, la cual se basa en el entendimiento y la aplicación práctica de las leyes naturales.

Incluso hoy día, Tohei practica Zen diariamente. Ha conseguido realizar hechos extraordinarios, como meditar durante 8 horas en agua congelada, con tan sólo cortos descansos.

Los seguidores del Aikido le admiran como un genio perfeccionista. Sus contribuciones al Aikido son leyenda. Diseñó muchos de los ejercicios y proyecciones que en la actualidad son normales, y ampliamente enseñados en todas las escuelas de Aikido. Paralelamente a este aspecto serio, Tohei tiene momentos más "ligeros". Durante su estancia en Hilo, Hawai se le pidió que entretuviera a una multitud en Luau. Sorprendentemente para todo el mundo, bailó la danza Hula perfectamente. Ciertos bailes occidentales, como los valls o waltz los ha llegado a dominar en 5 minutos.

Koichi Tohei es en la actualidad 9º Dan, y enseña Aikido en Hawai.


 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

Bushido

"El Camino del guerrero es muerte". Esta frase del libro japonés "Hagakure", nos puede parecer muy negativa, al menos en nuestros días donde domina la fiebre de ganar, vencer siempre, ser el primero, dominar a los demás, si no ganas no eres nada, etc. Sin embargo, como afirma la frase de Bushido, "si cada mañana, y cada noche, firmas tu resolución de muerte y estas en todo momento preparado para morir, serás libre en el Bushido y para cumplir las obligaciones de tu vida, porque nadie podrá dañarte".

En este sentido, la muerte en el camino del guerrero, el Bushido (Bushi- guerrero, do- camino), no significaba su destrucción material, sino la superación de sus defectos, la suprema victoria, el derrotarse a sí mismo, venciendo sus flaquezas y deseos, y admitiendo la muerte como algo que debe ocurrir tarde o temprano, y en cuya llegada o tiene el hombre poca intervención, salvo en su utilización como "reparación" o "medio de exponer" sus quejas, llamada Hara Kiri, en la que la muerte es buscada por la propia mano.

Este "camino", hacía que Bushi fuera moralmente superior al resto de los habitantes de los pueblos y ciudades, sirviéndoles a éstos de modelo. Este modelo, estaba reglamentado por el llamado Código Bushido, en el que se recogían diversos preceptos o normas que debían regir la vida del guerrero, y cuyas fuentes fueron el Budismo, el Shintoísmo y las enseñanzas de Confucio, éstas últimas con relación a la ética.

De estas fuentes emanaron las virtudes que debían ser la guía del Bushi:

- Rectitud.
- Justicia.
- Valor.
- Audacia.
- Resistencia (no solo física).
- Piedad.
- Cortesía (imprescindible en Japón).
- Sinceridad.
- Honor (en su grado máximo y definitivo).
- Fidelidad.
- Control de sí mismo.

y yo añadiría

- Modestia, ya que en Japón hay un proverbio que dice: "La espiga de arroz cuanto más madura, más baja la cabeza", y de hecho el guerrero fanfarrón y pendenciero estaba mal considerado entre los de su clase.

Como comentario a la Rectitud, decir que, el guerrero debía conducirse conforme a la razón, de modo que debía "morir cuando se debe morir, herir cuando se debe herir", no se veía con buenos ojos al Bushi que desperdiciaba su vida, que corría peligros irreflexivamente, ya que el valor, según Confucio, es "saber lo que es justo, y hacerlo". Se decía que morir por una causa no digna era muerte de perro; un príncipe de Mito decía que "es fácil hacerse matar penetrando en lo más duro de la batalla, eso puede hacerlo cualquier patán, el verdadero valor consiste en vivir cuando es preciso vivir y morir sólo cuando hace falta morir". Esta frase resultaba dura y difícil de comprender para algunos Bushi, cuyo desorbitado sentido del honor hacía que buscasen la muerte, tanto por su propia mano como en el centro de la batalla, como expiación de una presunta falta, que su honor no consentía en sí mismo. Bien es cierto que parte de este sentimiento podía ser producido por la vida espartana a que eran sometidos los Samurais desde niños, y debían pasar pruebas muy duras; incluso, y ya que en esa época eran muy frecuentes las ejecuciones por decapitación, se les obligaba a asistir a las mismas y luego, por la noche, se les enviaba a visitar el lugar de la ejecución y como prueba de esa visita debían dejar una determinada marca en una de las cabezas cortadas.


 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

Desafio del Conflicto - de SAKANASHI Masafumi Sensei

El Respeto (*)

"El respeto es un elemento esencial del do y de su disciplina. Una de las cosas más tristes que percibimos en las costumbres del mundo actual es una creciente falta de respeto, lo que significa sin duda un alejamiento de las propias posibilidades de crecer. Por el contrario, en la práctica del Aikido, el respeto es fundamental; resulta sin duda la condición necesaria para que se produzca el aprendizaje. Consecuentemente, las graduaciones de los practicantes representan el momento del do en que se encuentran y organizan su relación recíproca. Todo el que está más adelantado en el camino es un sempai; el menor graduado se denomina kohai. La disciplina nos instruye en el respeto de ambos: debo respetar y aprender del sempai; respetar y ayudar al kohai. Aunque el sempai no sea un buen sempai, incluso si no cumple con su disciplina, lo respeto y aprendo de él. Es decir: si él no la cumple, yo la cumplo; no lo critico, porque criticar no sirve para nada y porque probablemente me equivoco al juzgarlo. E incluso si tuviera razón, si no lo respeto porque no coincide con mi forma de ver, así quiebro mi propia disciplina y tuerzo mi actitud.

Por otra parte, a diferencia de las costumbres del ejército, el sempai no impone su voluntad al kohai. Porque eso cortaría el desarrollo y la posibilidad de aprendizaje de ambos. Del mismo modo, muchas veces nos equivocamos al criar a los niños, y por ignorancia los sobreprotegemos o somos autoritarios sin ver lo que es en realidad lo mejor para el otro. En verdad muchas veces no sabemos lo que es mejor para el otro, por eso nos equivocamos. Justamente por eso creemos que no hay mejor expresión de lo que es el respeto que la enunciada por aquella máxima:

Respeta a cada persona por igual, a cada uno de manera distinta.

Significa que hay que mantener la misma actitud de respeto hacia todo ser humano por igual, pero observando en cada caso quién es el otro. Pues la esencia misma del respeto reside en saber ver al otro recordando quién es uno. En este punto resulta muy conveniente la aplicación práctica a la vida, de la noción de ma-aí, que significa distancia de combate, la distancia que debemos guardar respecto del otro. Es distinto el ma-aí cuando practicamos con sable, y varía si hacemos técnicas de pie o sentados. Existe un ma-aí apropiado para cada circunstancia, para cada relación. Hablamos de ma-aí como distancia en el sentido concreto del espacio que separa a dos personas. Siempre hay una distancia; uno no ocupa el lugar del otro. Es muy distinto de cuando se dice: lo siento distante. Pues se habla de un alejamiento emocional. El ma-aí nos había de la cercanía necesaria, del respeto correspondiente a una amistad, a una relación de pareja o de padre-hijo. Perdido el ma-aí, se desfigura la relación. Por exceso o por defecto: por una exagerada distancia se pierde el contacto, la pérdida de la distancia correcta no es cercanía sino una indiscriminación.

Esto resulta frecuente en el estilo de vida latino: están muy cerca, pero se pierden el respeto mutuamente en todo tipo de relación. La otra consecuencia negativa de un ma-aí inapropiado es la excesiva distancia que, en lugar de respeto, resulta desconocimiento recíproco y frialdad. Conservar el ma-aí justo conserva la relación en un punto armónico. No tiene nada que ver con no tenerle amor a alguien, al contrario, es amar con respeto de quién es el otro y de quién es uno para él. Muchas veces, por sentimentalismo o egoísmo se pierde el ma-aí que hace de la relación algo robusto, sustentado en una armonía sólida. En Japón, no es habitual que dos personas que se quieren se acaricien y abracen continuamente en público.

Sin embargo, no significa que no se quieran. la población japonesa siguió creciendo mucho, lo que prueba que las parejas japonesas no son distantes en todo momento.

Pero la percepción del ma-aí correspondiente trasciende las costumbres de una cultura. Cada uno lo ha de juzgar según su propio criterio, pero por supuesto, tiene que saber ver al otro. La relación de uno con el otro está, a menudo, marcada por la imposibilidad que uno tiene de dejar las propias cosas de lado (sentimientos, apreciaciones, gustos, quejas) y observar al otro. No estamos hablando de grandes traumas psicológicos sino de situaciones y actitudes prácticas. si yo, al llegar a la clase de Aikido, no dejo momentáneamente de lado todo lo que traigo de lo que las tareas del día han dejado en mí, no podré percibir en qué disposición están los alumnos. Todo el mundo tiene sus problemas personales, y una de las mejores maneras de luchar contra ellos consiste en poder sentir al otro, no permitir que nos lo impida el diálogo con nuestra mente. Pues si escuchamos todo el día lo que nuestra mente repite, no podemos ni siquiera acercarnos a lo que significa el respeto por el otro, porque ¡no hay ningún otro, estoy sólo yo! Si yo estoy sólo en mi mente, estoy aislado. No puedo aprender, y el do es un aprendizaje contínuo. ."

(*) del libro: "Aikido, el desafío de conflicto", de SAKANASHI Masafumi Sensei


 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

Glosario de Términos

Técnicas de inmovilización y control ( Katame waza, Osae waza).

1. Ikkyo (ude-osae) : primera enseñanza o principio, control de brazo.
2. Nikkyo (kote-mawashi) : segunda enseñanza o principio, torsión interior de la muñeca.
3. Sankyo (kote-hineri) : tercera enseñanza o principio, luxación de la muñeca.
4. Yonkyo (tekubi-osae) : cuarta enseñanza o principio, control de la muñeca.
5. Gokyo (tekubi-nobashi, ude-nobashi) : quinta enseñanza o principio, estiramiento de muñeca (estiramiento del brazo ).

Técnicas de proyección (nage-waza).

1. Kokyu-nage : proyección con respiración.
2. Irimi-nage : proyección entrando.
3. Shiho-nage : proyección de las cuatro direcciones.
4. Kote-gaeshi : proyección de torsión exterior de la muñeca.
5. Sumi-otoshi : caída lateral.
6. Tenchi-nage : proyección cielo-tierra.
7. Kaiten-nage : proyección giratoria.
8. Koshi-nage : proyección con la cadera.
9. Juji-nage (juji-garami) : proyección (control) de brazos en cruz.
10. Aiki-otoshi : caída aiki.
11. Aiki-nage : proyección aiki.

Agarres y ataques.

Kosa-dori : uke sujeta de frente una muñeca de tori con la misma mano ( mano derecha de uke, mano derecha de tori y viceversa).
Katate-dori : uke sujeta de frente la muñeca de tori con mano cambiada (mano derecha de uke, mano izquierda de tori y viceversa).
Ryote-dori : uke sujeta de frente con ambas manos las dos muñecas de tori.
Morote-dori : uke sujeta de frente con ambas manos una sola muñeca de tori.
Kata-dori : uke agarra de frente con una mano un hombro de tori.
Kata-dori men uchi : uke agarra de frente con una mano el hombre de tori y con la otra aplica un golpe shomen uchi.
Ryokata-dori : uke agarra de frente con ambas manos los hombros de tori.
Mune-dori : uke agarra de frente las solapas de la chaqueta de tori.
Sode-dori : uke sujeta de frente las mangas de la chaqueta de tori.
Ushiro-tekubi-dori : uke sujeta por detrás ambas muñecas de tori.
Ushiro-ryokata-dori : uke sujeta por detrás los hombros de tori.
Ushiro-kubi-dori : uke aplica por detrás estrangulamiento al cuello de tori.
Ushiro-kubishime : uke sujeta por detrás a tori, con un brazo rodeando su cuello y con la otra mano sujetando una muñeca.
Ushiro-eri-dori : uke sujeta por detrás el cuello de la chaqueta de tori.
Shomen uchi : golpe o corte vertical con te-gatana hacia el centro de la cabeza de tori.
Yokomen uchi : golpe o corte diagonal con te-gatana hacia el cuello de tori.
Tsuki : golpe con el puño hacia la cara, pecho o estómago de tori.
Tanto-dori : ataque con cuchillo (tanto).
Tachi-dori : ataque con espada. (bokken).
Jo-dori : ataque con bastón corto (jo).

Glosario.

Ago: Mejilla, mentón.
Ai : Amor, unidad, harmonía, juntar.
Ai-hanmi : Enfrentar al oponente en la misma postura .
Aiki : Unifacar o armonizar el Ki.
Aiki-budo : "El camino marcial de la armonía espiritual". Nombre usado por O'sensei para describir su arte (1936-1942).
Aikido : El camino para unificar la mente, el cuerpo y el espíritu. El camino de la paz. El camino para armonizar el Ki. Reconocido oficialmente como el nombre del arte de O'sensei (Febrero de 1942).
Aikidoka : El que estudia y practica el Aikido.
Aikikai : La sede la la Federación Mundial del Aikido, localizada en Tokio, Japón, y dirigida por el nieto del O'sensei, Doshu Moriteru Ueshiba.
Aiki-ken : La espada usada de acuerdo a los principios aiki.
Aiki-nage : Derribar a un atacante sin tocarlo, permitiendo a la fuerza del atacante realizar el derribe o projección.
Aiki-O'kami :El Gran Espíritu del Aikido.
Aiki-taiso: Ejercicios derivados de los movimientos del Aikido.
Ashi: Pierna, pie.
Ashi sabaki : Trabajo de los pies, movimiento de los pies para mantener el cuerpo en equilibrio.
Atemi : Golpe a un punto vital del cuerpo.
Atemi waza: Técnicas de golpeo.
Bo : Palo cilindrico de madera, tradicionalmente hecho de roble y de cerca de 180 cm de largo.
Bokken: Espada de madera para la práctica.
Bokuto: Espada de madera (bokken).
Bu : Espíritu Marcial.

Budo: El camino de la guerra o del combate. Literalmente parar la lanza que ataca. "Una mente que sirve para mantener la paz a toda la humanidad es lo que se necesita en el Aikido, no una mente que solo desea ser fuerte y practicar para derrotar a un oponente. No existen oponentes o enemigos en el Budo verdadero. Por lo que competir, ganar o perder, no es Budo verdadero. El verdadero Budo no conoce la derrota. Nunca ser derrotado significa nunca haber luchado.". Es el nombre adoptado en el siglo XX para las artes marciales en general, con una aplicación pacífica y que implica, además de las disciplinas físicas y de las técnicas de movimiento, un espíritu y una ética.

Budoka: Practicante de un arte marcial.

Bujutsu: Arte Marcial.

Bushi : Guerrero. Se designaba así a los guerreros que formaban parte de las familias de tradición guerrera en el Japón.

Bushido : Camino o vía del guerrero. Código de honor y de comportamiento social que exigía al bushi una vida recta, el desprecio a la muerte, una lealtad a toda prueba, valor, educación y la sinceridad de corazón y el dominio de uno mismo.

Chi-kara : Ki físico, fuerza muscular.

Chiburi: Golpe de la espada hacia abajo usado para remover la sangre.

Dan: Grado de cinta negra.

Deai: Momento de verdad. El momento en que se encuentran dos fuerzas.

Deshi: Estudiante.

Do: Camino.

Dogi : Uniforme de prática de las artes marciales.

Dojo: El lugar donde el camino es revelado. El lugar donde se fortalece y refina el espíritu, la mente y el cuerpo.

Dori (Tori): Agarre, toma.

Doshu: Gran Maestro. El guía del camino.

Eri : Cuello.

Eri-tori : Agarre al cuello.

Fudo: Prefijo utilizado para significar "control" o "inamovible".

Fudoshin: Mente auto controlada ("inamovible").

Fudo-kogi : Movimiento de remar.

Fudo-kogi undo : Ejercicio de movimiento de remar, aiki-taiso.

Furi: Prefijo utilizado para significar "ola" u "onda".

Furitama : Serenar o purificar el Ki de uno mismo. Movimineto de sacudir o agitar para serenar el Ki.

Futari: Dos personas.

Gaeshi: Sufijo que se utiliza para significar "regresar", "voltear".

Geri: Patada.

Gi: Uniforme de práctica.

Goshi (Koshi): Cadera.

Hachi : Ocho .

Hakama: Vestimenta tradicional japonesa parecida a una amplia falda pantalón que se usa sobre el Gi. Por lo general solo la utilizan quienes han recibido el grado de cinta negra.

Hanmi Handachi: Técnicas que se realizan con el tori sentado y el uke de pie.

Hanmi: Posición triangular del Aikido. Esta debe ser una posición estable aunque lo suficientemente flexible para moverse rápidamente en cualquier dirección. Todas las técnicas inician, se mueven y terminan en una posición hanmi.

Happo : Ocho direcciones .

Happo giri : Cortar en las ocho direcciones.

Hapo-undo : Ejercicio de las ocho direcciones. Aiki-taiso.

Hara: Parte baja del abdomen. El centro de la energía viviente, física y espiritual. Todos los movimientos deben ser originados desde este punto.

Hazushi :El punto en el cual el agarre sobre tori se rompe.

Henka :Continuo.

Henka-waza : Cambio de una técnica a otra.

Hidari : Izquierda.

Hiji: Codo.

Hiji-tori : Agarre al codo de tori.

Hombu Dojo : El dojo central de una organización. El Hombu Dojo de Aikikai se encuentra en Tokio, Japón.

Irimi : En términos físicos, significa entrar y después salir para evitar el ataque de un oponente, significa salir de la línea de ataque hacia el shikaku o punto ciego del oponente . Irimi es la forma positiva (omote) de toda técnica defensiva, la no resistencia dejando que la fuerza del adversario se vuelva hacia él; a nivel espiritual, significa penetrar y esparcir una fuerza agresora.

Irimi-tenkan : Entrar y girar, una combinación de irimi y tai-no-henka, aplicado de acuerdo a las circunstancias. En Aikido casi todas las técnicas son al mismo tiempo irimi y tenkan.

jinja : Altar, santuario.

Jo: Bastón corto de madera

Jo tori: Técnicas de toma del Jo.

Kaeshi: Regresar, reversa o contra.

Kaeshi-waza : Técnicas de contra ataque.

Kai : Sede o oficina central de una organización.

kaiten : Abrir y girar.

Kamae : Postura o posición de alerta En Aikido estas posturas son las posiciones : shizentai o posición natural, hidari gamae ( hidari-hanmi) o posición izquierda, migi gamae (migi-hanmi) o posicion derecha, y la posición normal sentado seiza.

Kami : Deidad, espíritu devino .

Kamidana : El altar o repisa donde se encuentra el jinja, donde reside el Kami.

Kamiza : Una posición de respeto o veneración, usualmente se refiere al lugar donde se encuentra la fotografía del fundador.

Kan : Una actividad en particular, salon de entrenamiento.

Kata : Una forma fija, secuencia o serie de movimientos o técnicas. Hombro o el área de la solapa.

Kata dori: Agarre al hombro.

Katate dori: Agarre de la muñeca.

Keiko: Estudio o práctica. El significado más profundo de Keido es regresar al origen. Por medio del estudio del pasado y la apreciación de todas las experiencias, se puede entender el presente y refinar nuestro espíritu.

Ken: Espada.

Kenjutsu : Arte guerrero del sable. Es el arte de manejar el sable tan pronto como éste ha salido de la vaina con el fin de atacar a un adversario. Éste era el arte guerrero por excelencia, estudiado y practicado por los bushi y particularmente por los samurai.

Ki :Energía vital de vida, la energía de la creación. La fuerza vital del universo. Espíritu, energía.

Kiai: Liberar el poder espiritual y físico en forma de una grito originado en el Hara.

Kiza : Posición de sentado sobre la bola y los dedos de los pies, con las rodillas apoyadas en el suelo.

Kohai: Estudiante principiante. El que inició el estudio del Aikido después que tú. A ellos se les debe ayuda y apoyo.

Kokyu : Respiración profunda que se inicia en el hara y que pone al ki en movimiento. Es la sincronización perfecta entre la respiración y el movimiento. Un kokyu fuerte significa un cuerpo dotado de ki, o de una energía psíquica y espiritual intensa. El mismo Universo es una actividad del kokyu. Kokyu es el poder de la respiración, la Evolución de la fuerza de la vida.

Kokyu-no-henka : Cambio de dirección corporal con respiración, éste es un ejercicio para la práctica de la extensión de la energía.

Kokyu-ho Método o forma del poder respiratorio.

Kokyu-dosa : Ejercicio del poder respiratorio.

Kosa dori: Agarre de manos cruzadas.

Koshi: Cadera.

Koshi-sabaki : Trabajo de la cadera.

Kote (tekubi): Muñeca.

Kotodama: Función espiritual del sonido. El sonido de cada sílaba tiene su propio vibración espiritual.

Kubi shime: Ahorcamiento.

Kumi Jo: Práctica en parejas con el Jo.

Kumi Tachi: Práctica en parejas con el bokken.

Kyu: Grado de cinta blanca, verde o café.

Maai: Distancia en tiempo y espacio entre dos fuerzas. El movimiento de la mente, el flujo del espíritu y su dirección, así como la distancia física, determina el balance y el uso apropiado del espacio.

Mae-ukemi : Rodar hacia el frente.

Migi : Derecha.

Misogi: Purificación ritual.Purificación de la mente, el cuerpo y el espíritu. El sudar es misogi; el limpiar es misogi, el esforsearce en realizar correctamente un técnica es misogi, keiko es misogi.

Mudansha: El que ostenta el grado de Kyu.

Munetsuki: Golpe directo al pecho o plexo solar.

Mushin: No-mente, una mente sin ego. Una mente que como un espejo solo refleja y no juzga.

Musubi: Unir. Lo opuesto no es más que imágenes diferentes de la misma realidad. Es el movimiento de respiral.

Nagare: Fluir. Proyección continua del ki durante una técnica.

Nage: El que proyecta.

Osensei: Gran Maestro - Título usado por el Fundador del Aikido.

Omote : Positivo, técnica realizada por el frente de uke (irimi).

Randori: Técnica libre contra multiples ataques.

Rei: Reverencia.

Reigi: Rei puede también ser traducido como un espíritu santo; gi como manifestación. Cuando son utilizados juntos, la palabra significa etiqueta, respeto a al fuerza creativa que se encuentra en cada uno de nosotros.

Ronin : Nombre que se aplicaba a todos los guerreros que no dependían directamente de un señor, por haber muerto éste, o haber sido confiscadas sus tierras. Muchos de los ronin se convirtieron en maestros de artes marciales o se dedicaron a profesiones compatibles con su honor de bushi, otros se convirtieron en bandidos.

Ryokata dori: Agarre de ambos hombros.

Ryote dori: Agarre de ambas muñecas.

Samurai : Los samurai eran una clase de bushi vinculados a un señor de la corte imperial, entrenados en la práctica de las artes marciales. Los samurai eran los únicos con el derecho de llevar dos sables, generalmente una katana y un wakizashi. Originalmente viene del verso servir. El que tiene la tarea y responsabilidad de proteger a la sociedad.

Sankaku: Triángulo.

Sankaku ho : Método o forma triangular.

Satori : Apertura del espíritu y del conocimiento, bien por acumulación de conocimientos y su comprensión intuitiva, o bien por una experiencia súbita que hace que hace descubrir la Realidad última de las cosas y de los seres, así como su identidad total con uno mismo y con el universo.

Seiza : Posición formal sentado. Posición de reposo o de espera. Esta es una posición de sentado en la cual la columna debe permanecer vertical, la cabeza recta y las manos descansando sobre los muslos o sobre las rodillas.

Sempai: Estudiante avanzado. Aquellos que iniciaron el estudio del Aikido antes que tú. Les debes respeto por su experiencia.

Sensei: Maestro, el que guía a través del camino. Literalmente - el que nació antes.

Senshin: Corazón y espíritu purificado; Actitud de iluminación.

Shikko: Caminar o avanzar de rodillas.

Shihan: Maestro de maestros.

Shinai: Espada de práctica hecha de bambú.

Shodan: Primer grado de cinta negra.Shodan: Primer grado de cinta negra.

Shomen: La posición más alta, el altar donde se encuentra la imagen del Fundador y el espíritu del Aikido.

Shomentsuki: Golpe en medio de los ojos.

Shomenuchi: Golpe o corte a la parte superior de la cabeza.

Shugyo: El trabajo diario para refinar y purificar la calidad de vida.

Soto : Movimiento por afuera.

Suburi: Práctica con una espada, bokken o jo en la cual el mismo corte es repetido una y otra ves. Ejercicio de purificación y meditación.

Suwari waza: Técnicas que inician con ambos oponentes es seiza y terminan ejecutadas de rodillas.

Tachi dori: Técnicas de toma o agarre de espada.

Tachi: Espada larga japonesa.

Tachi waza : Técnicas realizadas uke y tori de pie.

Taijutsu: Técnicas con las manos.

Tai-no-henka : Cambio de dirección corporal. Giro del cuerpo pivoteando sobre un pie, normalmente se realiza con un giro de 180 grados.

Tai-no-tenkan : Ejercicio de giros de cuerpo.

Tai-sabaki : Trabajo corporal, movimiento en el cual el adversario se vea envuelto girando en torno a tu eje central. Este movimiento debe ser positivo, esférico y suave. Comprende tres fases : te-sabaki, koshi-sabaki y ashi-sabaki.

Taiso (undo): Ejercicios.

Takemusu Aiki: Aikido Iluminado. "Aiki tiene una forma y no tiene una forma. Aiki es una vida tiene una forma y que continua fluyendo con el cambio; Se expresa a sí misma cambiando. Una forma sin forma es la palabra de un poema que expresa el universo ilimitado."

Tanden : Punto situado a dos dedos por debajo del ombligo (hara) de donde parten todas las fuerzas psíquicas y corporales del hombre. Es el punto donde uno debe concentrarse para hacer actuar al ki.

Tanren: Entrenamiento. Suburi es entrenamiento; Kumi tachi es estudio (keiko).

Tanto dori: Técnicas de toma o agarre de cuchillo.

Tanto: Cuchillo.

Tatami : Especie de colchoneta fabricada de paja prensada y recubierta de con una estera de paja de arroz trenzada. Actualmente el recubrimiento se realiza con material plástico corrugado.

Te-gatana : Canto de la mano (mano-espada).

Tekubi-shindo : Sacudir las muñecas.

Tenkan : Girar para disipar la fuerza, es la forma de guiar la fuerza del oponente sin detenerla en absoluto, girando nuestro cuerpo en el momento que la fuerza del oponente llega a nosotros.

Te-sabaki : Trabajo con las manos, trabajo de la mano-espada, te-gatana.

Tori : La persona que ejecuta la técnica (shi, shite, nage ).

Uchi : Movimiento por dentro, Sufijo que significa "golpe.

Ude: Brazo.

Ude furi-undo : Ejercicio de flexibilidad y equilibrio.

Uke : El que recibe. La persona que recibe la técnica.

Ukemi: Técnicas de caída. El arte de proyectarse uno mismo sin lastimarse. El primer y más importante paso para desarrollar una técnica de Aikido poderosa es desarrollar un buen ukemi.

Ura : Negativo, técnica realizada girando por detrás de uke (tenkan).

Ushiro: Desde la parte de atrás.

Ushiro ukemi : Rodar hacia atrás.

Ushiro waza : Técnicas realizadas con uke sujetando por detrás a tori.

Waza: Técnica.

Yokomenuchi: Golpe o corte al lado de la cabeza o cuello.

Yoko-ukemi : Rodar hacia un lado.

Yudansha: El que ostenta el grado de cinta negra.

Wakizashi: Espada pequeña.

Zanshin: Continuidad, permanecer consciente y preparado para la siguiente acción.


 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

HAGAKURE (hojas ocultas)

"Hagakure, que significa "oculto bajo las hojas", es un antiguo breviario de caballería inspirado en el célebre código Bushido. Nos expone la vía del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan al Bushi.

Bushido es la aceptación total de la vida, vivir incluso cuando ya no tenemos deseos de vivir. Esto se logra sabiendo morir en cada instante de nuestra vida, viviendo el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente, en vez de abandonar el campo de batalla cotidiano. Para el Samurai, la vida es un desafío, y la muerte es preferible a una vida indigna o impura. Esta es la noble y espectacular lección del HAGAKURE.

Mantenido en secreto durante siglos, el Hagakure fue el libro de cabecera de Yukio Mishima.

He descubierto que la vía del Samurai reside en la muerte. Durante una crisis, cuando existen tantas posibilidades de vida como de muerte, debemos escoger la muerte. No hay en ello nada difícil; sólo hay que armarse de valentía y actuar. Algunos dicen que morir sin haber acabado su misión es morir en vano. Este razonamiento es el que sostienen los mercaderes hinchados de orgullo que merodean por Osaka; no es más que un razonamiento sofisticado a la vez que una imitación caricaturesca de la ética de los Samurais.

Hacer una elección juiciosa en una situación donde las posibilidades de vivir o de morir se equilibran, es casi imposible. Todos preferimos vivir y es muy natural que el ser humano encuentre siempre buenas razones para continuar viviendo.

El que escoge vivir habiendo fracasado en su empeño, será despreciado y será a la vez un cobarde y un fracasado. El que muere después de haber fracasado, muere de una muerte fanática, que puede parecer inútil. Pero en cambio, no será deshonrado. Tal es la vía del Samurai.

Para ser un Samurai perfecto es necesario prepararse a la muerte mañana y tarde e incluso durante todo el día.

Cuando un Samurai está constantemente dispuesto a morir, ha alcanzado la maestría de la Vía y puede dedicar, sin cesar, la vida entera al servicio de su señor.

La Rutina

Cuando Hotta Haga No Kami Masamori era paje del Shogun, era tan obstinado que este último decidió someterlo a prueba. Para hacerlo, hizo calentar a blanco un par de sandalias y las colocó sobre un brasero. Masamori tenía por costumbre coger las sandalias colocadas al lado del brasero para ir a recibir a su Señor. Esta vez, en cuanto tocó las sandalias notó la quemadura en las manos. Pero actuó de la manera acostumbrada, así que el Shogun se las quitó rápidamente de las manos.

Uno de los Samurai de Matsudaira Sagami No Kami estaba en una pensión en Kyoto para recoger dinero. Un día que estaba en el portal viendo pasar a la gente, oyó a un transeúnte gritar: "Se dice que los hombres del Señor Matsudaira están enzarzados en un combate." El samurai se dijo: "Es muy lamentable que mis compañeros estén implicados en un combate. Estos deben de ser los que tenían que ir a relevar a los que estaban de servicio en Edo." Se informó sobre el lugar del combate y cuando llegó jadeante, sus compañeros habían sido heridos ya por sus adversarios, que estaban a punto de darles el golpe de gracia. Acompañando su ataque de un grito, golpeó a dos hombres y regresó a Kyoto. Este asunto llegó a oídos del oficial del Shogun que mandó llamar al Samurai para preguntarle: "Habéis ayudado a vuestros compañeros, desobedeciendo con ello al edicto del Gobierno. ¿Cómo es eso?" Él contestó: "Vengo de la provincia y me es difícil entender lo que Su Señoría me dice. ¿Podría volver a repetirlo?" El oficial enfureció y dijo: "¿Está usted sordo? ¿Habéis estado implicado en una pelea, derramado sangre y desobedecido el decreto gubernativo, quebrantando las leyes, sí o no?" El hombre contestó: "Ya había comprendido todo esto. Aunque lo afirméis, yo no he desobedecido voluntariamente a las leyes y no he tenido intención de desobedecer al gobierno. La razón de ello es que todo ser viviente concede a la vida cierto precio y desde luego lo mismo ocurre con los seres humanos. Por mi parte, doy un gran valor a la vida humana. Pero he oído que mis compañeros estaban en peligro y hacer ver que uno no se ha enterado de nada no es digno de la Vía del Samurai. Por ello he corrido para socorrer a mis compañeros. Volver a mi casa, la vergüenza en el corazón, sabiendo que mis amigos han sido asesinados, habría prolongado desde luego mi vida, pero era desobedecer a la Vía. Para seguir la Vía, uno debe sacrificar su preciosa vida. Es debido a esto, a respetar a la Vía y no por despreciar el reglamento, que decidí ir allí. Os ruego, ahora, que procedáis a mi ejecución." El oficial quedó impresionado, archivó el asunto y escribió al Señor Matsudaira: "Tenéis un valiente Samurai a vuestro servicio. Espero que lo sabréis cuidar como se merece."

Las Raíces

El árbol genealógico del Señor Soma, sobrenombrado el Chiken Marokoshi, era el más elaborado del Japón. Un año en el que su hacienda se incendió y estuvo a punto de ser destruida, el Señor Soma dijo: "Incluso si la casa, los muebles y todo el resto es destruido, no lo lamentaré porque son cosas que se pueden reemplazar. Lo único que lamentaré es no haber podido salvar mi árbol genealógico, que es un tesoro de familia de lo más precioso." Allí estaba un Samurai y dijo: "Voy a entrar en la casa y traerlo." El Señor y los demás se pusieron a reír, diciendo: "La casa es ya pasto de las llamas, ¿cómo lo conseguiréis?" Aquel hombre no había sido jamás muy hablador y no había sido particularmente diligente pero era alguien que iba hasta el final en todo lo que hacía. Dijo también: "Hasta ahora no he sido de una gran utilidad a mi amo, porque no he sido muy cuidadoso, pero he vivido con la idea de que un día mi vida podría ser útil. Me parece que este momento ha llegado." Entonces se lanzó a las llamas. Cuando el incendio fue apagado, el amo ordenó: "¡Que se encuentre su cadáver! ¡Qué gran pérdida!" Después de haber buscado por todas partes, se descubrió su cuerpo en el jardín próximo a los apartamentos; cuando se le dio la vuelta, salió sangre de su vientre. El Samurai se había abierto el vientre y en él había colocado el documento para que permaneciera intacto. A partir de ese día, se sobrenombró este documento "la genealogía de la sangre".

En el Koyogunkan, alguien dijo: "Cuando estoy frente al enemigo, siempre tengo la impresión de que penetro en las tinieblas y a causa de esto he sido herido gravemente... sin embargo, vos que habéis combatido con tantos hombres valientes jamás habéis sido herido. ¿Cómo es posible esto?" El otro contestó: "Cuando me enfrento con el enemigo, es desde luego como si penetrara en las tinieblas. Pero enseguida tranquilizo mi mente, todo se vuelve como una noche iluminada por la pálida Luna. Si ataco en este momento, sé que no seré alcanzado." Esta es la situación en el momento de la verdad.

Tácticas Militares

En las Notas sobre las Reglas Marciales, está escrito lo siguiente: "Ganar primero, combatir después, lo que dicho en dos palabras es ganar antes. La riqueza del tiempo de paz es permitir la preparación marcial para el tiempo de guerra. Con quinientos aliados, se puede derrotar a una fuerza enemiga de diez mil hombres." Cuando uno intenta tomar el castillo de un enemigo y es necesario retirarse, hay que replegarse, no siguiendo la carretera principal sino las carreteras secundarias. Se debe tender a sus muertos y heridos con el rostro girado hacia el enemigo. Es evidente que el guerrero tiene que estar en vanguardia durante el ataque y en la retaguardia cuando la retirada. Cuando se ataca, no se ha de despreciar esperar el buen momento. Esperando el buen momento no se debe olvidar el ataque.

Entre los principios secretos de Yaygu Tajima No Kami Munemori, hay un proverbio: "No existe táctica militar para un hombre de gran fuerza moral." Instruido por esto, cierto vasallo del Shogun fue a ver al Maestro Yagyu y le pidió que lo aceptara como a su discípulo. El Maestro Yagyu dijo: "Me parece que ya sois alumno de una escuela de Artes Marciales. Decidme el nombre de vuestra escuela antes de iniciar nuestras relaciones de maestro-discípulo." El hombre contestó: "Yo no he practicado jamás un arte marcial." El Maestro dijo: "¿No habéis jamás aprendido la disciplina de la escuela Tajima Nokami? Tengo la impresión de que sois uno de los maestros del Shogun. El hombre juró que no. El Maestro le preguntó entonces: "¿Tenéis algún tipo de convicción profunda?" El hombre contestó: "De niño tomé conciencia de que el Bushi es un hombre que no debe arrepentirse de su vida. He enterrado este pensamiento en mi corazón durante muchos años y ello se ha vuelto una convicción. Por ello, jamás pienso en la muerte. No tengo ninguna otra concepción fuera de ésta." El Maestro Yagyu quedó muy impresionado y dijo: "Mi intuición no me ha engañado. El principio más profundo de la táctica marcial es el que vos poseéis. Hasta ahora, de cientos de discípulos que he tenido, ninguno ha alcanzado este principio. No es necesario prepararos con el "sable de madera" (boken). Voy a iniciaros inmediatamente." Enseguida le dio un pergamino. Esta historia ha sido relatada por Muragawa Soden.

Si alcanzáis demasiado rápido la gloria, la gente se volverá vuestro enemigo y no seréis de ninguna utilidad. Si os eleváis progresivamente en el mundo, las personas serán aliados vuestros y seréis felices. A la larga, que hayáis sido rápido o lento, en cuanto hayáis adquirido la comprensión de los otros, nada os amenaza. Se dice que la suerte que os es dada por otros es la más segura.

Los Cuatro Votos

Algunos son capaces de actuar con sabiduría cuando la ocasión lo requiere. Otros se ven obligados a permanecer despiertos largas horas, presos de angustia, antes de descubrir la solución correcta al problema planteado. Pero aunque estas deferencias innatas sean en cierta medida inevitables, cada uno puede alcanzar dones de sabiduría insospechada adoptando "los cuatro votos".

Parece que cualesquiera que sean los dones personales, cualquiera que sea la dificultad del problema, a una reflexión suficientemente larga y profunda. En tanto uno funda su razonamiento sobre el "Yo", puede ser muy prudente y astuto pero no sabio.

Los seres humanos son insensatos y les es difícil abandonar su "Yo". A pesar de todo, un individuo enfrentado a una situación complicada tiene grandes posibilidades de encontrar una solución, si llega a abstraerse momentáneamente del problema, concentrándose sobre los "cuatro votos" y abandonando su "Yo".

Decisiones

Poseemos muy poca sabiduría; sin embargo, tenemos una gran tendencia a referirnos a ella para resolver nuestras dificultades. Debido a que nos preocupamos esencialmente de nosotros mismos, nos desviamos de la Vía del Cielo y nuestras acciones se vuelven malas. A los ojos de los demás, somos despreciables, débiles, limitados y totalmente ineficaces. Cuando nos sentimos incapaces de una competencia verdadera es preferible apelar a alguien más sabio. No estando personalmente implicado, tal vez pueda revelarse como un juez preclaro -ya que no tiene un interés propio-. Estará en medida de aconsejar la elección más juiciosa.

Si observamos a un hombre que toma sus resoluciones de esta manera digna de notarse, sabemos que está resuelto, autónomo, digno de fe y enraizado en la realidad. Su sabiduría, alimentada por los consejos de los demás, puede compararse a las raíces de un gran árbol de follaje espeso y denso.

Existen límites a la sabiduría del ser humano, arbusto débil, sacudido por el viento.

La Critica a Los Demás
Reprender y corregir a alguien por sus errores es importante. Este acto esencialmente caritativo es la primera obligación del Samurai. Pero hay que esforzarse en hacerlo de la manera conveniente. En efecto, es fácil encontrar cualidades y defectos en la conducta del prójimo. También es igualmente fácil criticarlo. La mayoría de las personas se imagina que es por gentileza que dicen a los otros lo que no desean oír y si alguna vez sus críticas son mal acogidas, piensan que los otros son incurables. Tal manera de pensar no es razonable. La misma da tan malos resultados como colocar a alguien en una situación embarazosa o bien si alguien nos insultara. Esto no es muchas veces más que una mala manera de sacar lo que nos pesa en el corazón.

La crítica sólo debe intervenir después de haber discernido si la persona la aceptará o no, después que uno se ha hecho amigo de ella, de haber compartido sus intereses y de haberse comportado de manera tal que nos concede su entera confianza para que tenga fe en nuestras palabras. Luego interviene el tacto. Hay que sentir el buen momento y la buena manera de ejercer su crítica - por carta o al regresar de una reunión particularmente agradable-. Hay que empezar comentando sus propios fallos y luego llevar a su interlocutor a comprender, sin pronunciar más palabras de las necesarias.

Hay que alabar sus méritos; esforzarse en darle ánimos, en preparar su humor; volverlo tan receptivo a las observaciones del mismo modo que el hombre sediento lo es al agua. Es entonces cuando hay que corregir sus errores. La crítica constructiva es delicada.

Sé por experiencia que las costumbres malas y antiguas, no ceden sin fuerza. Me parece que la actitud más verdaderamente caritativa consiste, para todos los Samurais al servicio de un mismo Daimyo, en ser benevolentes y amistosos los unos con lo otros, corregir mutuamente sus errores para servir luego al Daimyo. Poniendo a alguien voluntariamente en una situación embarazosa no se hace nada constructivo. ¿Cómo podría ser de otro modo?

Previsión
El lenguaje militar emplea los términos de "Samurai ilustrado" y de "Samurai ignorante". Un Samurai que ha esperado tenerse que enfrentar con situaciones difíciles para aprender a salir de ellas no es ilustrado. Un Samurai que se preocupa por adelantado de todas las situaciones y soluciones posibles, es sabio. Será por lo tanto capaz de hacerle frente con brillantez cuando la ocasión se presente. No importa lo que ocurra, un Samurai ilustrado es aquel que se preocupa de los detalles de la acción, antes de la hora. Un Samurai imprevisor, en cambio, da la penosa impresión de arrastrase en una gran confusión y su éxito sólo proviene de una suerte anormal. Sólo un Samurai negligente no considera todas las eventualidades antes del momento de la acción.

No comparto la opinión de los que preconizan una autoridad estricta y constante. Como dice el proverbio: "El pez no vive en el agua clara". Son las algas las que le permiten desarrollarse plenamente hasta su madurez. Es cuando uno pasa de los detalles y no cuida de las quejas menores cuando es capaz de procurar la serenidad a los que nos sirven. La comprensión de este principio es esencial para el que quiera comprender el carácter y el comportamiento de los demás.

Cuando el Señor Mitsushige sólo era un niño, se le pidió leer un pasaje de un libro del Monje Kaion; llamó a los otros niños y a los acólitos para decirles: "Os ruego que os acerquéis y escuchéis. Es muy difícil leer cuando no hay casi nadie que escuche". El monje quedó impresionado y dijo a los fieles: "Es con este espíritu que hay que hacer todas las cosas".
Como Ha de Ser el Samurai

Tengo la impresión de que los jóvenes Samurais de hoy en día se han fijado objetivos lamentablemente bajos. Tienen la mirada furtiva de los ladrones. La mayoría sólo busca su interés personal o hacer gala de su inteligencia. Incluso los que parecen tener el alma serena sólo muestran una fachada. Esta actitud no es conveniente. Un Samurai sólo lo es verdaderamente en la medida que no tiene otro deseo que morir rápidamente -y de volverse puro espíritu- ofreciendo su vida a su amo, en la medida donde su preocupación constante es el bienestar de su Daimyo, al que rinde cuentas continuamente, sin cesar, de la manera mediante la cual resuelve los problemas para consolidar las estructuras del dominio. De este modo, Daimyo y servidores deben estar determinados de la misma manera. Es indispensable que nadie, ni siquiera los dioses y los Budas, puedan haceros desviar de la meta fijada.

La Pérdida de la Virilidad

He aquí lo que decía uno de mis amigos. Parece que un tal Doctor Kyon afirma lo siguiente: "En medicina se distingue a los hombres de las mujeres en virtud de los principios del Yin y del Yang; por consiguiente, los tratamientos médicos son fundamentalmente diferentes. Además, su pulso es también diferente. Sin embargo, en el curso de estos últimos cincuenta años, el pulso de los hombres se ha vuelto idéntico al de las mujeres. Desde que me he fijado en este fenómeno, he considerado bueno tratar las enfermedades oculares de los hombres por los medios apropiados al pulso de las mujeres. Cuando intento aplicar a mis pacientes varones los cuidados previstos para ellos, no obtengo ningún resultado". En efecto, el mundo está abordando un período de degeneración; los hombres pierden su virilidad y se parecen cada vez más a las mujeres. Es una convicción inquebrantable que he adquirido en el curso de mi experiencia personal y que he decidido no propalar. Desde entonces, no olvidando nunca esta reflexión, cuando miro a los hombres de hoy en día, me digo: "Mira, mira, he aquí un pulso femenino". Ya no encuentro prácticamente nunca lo que se llama un hombre verdadero. Debido a esto es por lo que es posible hoy en día ser considerado excelente y acceder a una posición importante con un esfuerzo mínimo. Los hombres se vuelven cobardes y débiles, la prueba de ello está en que, hoy en día, raros son los que tienen la experiencia de haber cortado la cabeza de un criminal con las manos atadas a la espalda. Cuando se les pide ser el asistente del que va a suicidarse ritualmente, la mayoría considera que es más hábil evadirse e invoca a excusas más o menos válidas.

Hace sólo cuarenta o cincuenta años, se consideraba una herida combate como una marca de virilidad. Un muslo sin cicatrices era un signo tan destacado de falta de experiencia que nadie se hubiera atrevido a mostrarlo tal cual, prefiriendo infligirse una herida voluntaria. Se esperaba de los hombres que tuvieran la sangre ardiente y fueran impetuosos. Hoy en día la impetuosidad es considerada como una ineptitud. Los hombres de hoy en día utilizan la impetuosidad de su lengua para rehuir sus responsabilidades y no hacer nunca ningún esfuerzo. Desearía que los jóvenes reflexionaran seriamente sobre esta situación actual.

Mushin

El Monje Tannen tenía costumbre de decir: "La gente ha terminado por no entender nada porque los sacerdotes ya no enseñan más que la doctrina de Mushin. Lo que se llama Mushin es un espíritu sin mancha y sin complicación. Esto es interesante".

La Vía del Samurai

El Señor Sanenori decía: "En el seno de un espíritu en donde la perversidad no encuentra su lugar, está la vía". Si esto es verdad, la Vía es una. Pero nadie puede comprender esta evidencia en el primer intento.

La pureza no se consigue sin esfuerzo.

El carácter chino gen puede leerse en japonés maboroshi y significa "ilusión". En japonés, los magos indios se llaman Gen shu sushi o "ilusionistas".

Los seres humanos son marionetas aquí abajo. Es por ello que se utiliza el carácter gen para sugerir la ilusión del libre arbitrio.

Abominar del mal y conducir su vida con rectitud se vuelve extremadamente difícil. Ello es bastante sorprendente pero muchos errores tienen por origen la creencia de que es esencial ser estrictamente lógico y colocar la rectitud por encima de cualquier otra cosa. Existe una vía más elevada que la rectitud, pero su descubrimiento no es una cosa fácil e impone una profunda sabiduría. Comparados con esta vía, los principios lógicos son insignificante, en efecto. Aunque para el que no tenga la experiencia de ella o no la conozca, existe una manera de descubrir la verdad, incluso si uno no ha sabido discernirla solo. Esta vía consiste en hablar con otros. Ocurre a menudo que una persona, aunque imperfecta, puede dar consejos juiciosos a otra, porque ella puede dominar la situación exterior, del mismo que el que, en el juego de Go, tiene "la ventaja de ser espectador". Se dice que es igualmente posible discernir sus faltas por la "mirada en uno mismo" y por la meditación, pero también en este caso el resultado es igualmente mejor cuando uno habla con otros. La razón de esto es que se puede superar su propia facultad de discernimiento si uno aprende a escuchar con provecho a los demás y leer libros.

Uno siempre se enriquece de la sabiduría de los Antiguos.

Entrenamiento

Me dijeron que un maestro de sable ya anciano había dicho esto: "El Samurai debe entrenarse toda su vida", y para ello hay una razón. Al principio, incluso en caso de práctica regular, uno no tiene la sensación de progresar. Uno se sabe poco hábil y ve a los demás a su propia imagen. En este estadio es inútil precisar que no se es de ninguna utilidad al servicio del Daimyo. Cuando se alcanza un estadio mediano, uno no es todavía de gran utilidad pero toma conciencia de sus deficiencias y empieza a notar las imperfecciones de los otros.

Cuando un Samurai alcanza un nivel superior, es capaz de tomar, por propia iniciativa, decisiones en cualquier situación, de tal manera que ya no necesita los consejos de los otros. Un Samurai es, podemos decirlo, útil al Daimyo. Luego, por encima de este nivel, están aquellos cuyo rostro jamás revela lo que piensan, los que no hacen jamás gala de su habilidad, que fingen ignorancia e incompetencia. Y lo que es más: respetan la habilidad de los otros. Para muchos, ésta es la ambición más alta. Pero a un nivel todavía más elevado existe un dominio que supera la habilidad del común de los mortales. El que se compromete a fondo en la Vía de este campo, toma conciencia de que su entrenamiento será ilimitado y que no podrá estar jamás satisfecho de su trabajo. Por esto un Samurai debe conocer sus debilidades y pasar su vida corrigiéndolas sin jamás tener el sentimiento de haber hecho ya lo suficiente. No debe, naturalmente, tener demasiada confianza pero tampoco sentirse inferior.

Yagyu, el maestro de la Vía del Sable, que enseñaba al Shogun Tokugawa, decía: "Yo no sé cómo superar a los otros. Todo lo que sé es cómo superarme a mí mismo". El se decía: "Hoy, yo soy mejor que ayer, mañana todavía seré superior". Un verdadero Samurai consagra todo su tiempo al perfeccionamiento de sí mismo. Es por ello que el entrenamiento es un proceso sin fin.

Entre las proclamaciones públicas que ha hecho el Señor Naoshige, se encuentra la siguiente: "Las decisiones importantes deben ser tomadas con calma". Ittei Ishida (sabio confucionista de Han Sagan y maestro Jocho Yamamoto) explica: "Los asuntos menores deben ser estudiados con seriedad. Hay pocos problemas realmente importantes, solamente se presentan más de dos o tres en toda una existencia. Una reflexión cotidiana os convencerá. Es por ello que es indispensable prever lo que conviene hacer en caso de crisis. Cuando ésta se manifieste, habrá que acordarse de la solución, para resolverla en consecuencia. Sin una preparación cotidiana, cuando sobrevenga una crisis delicada, se será incapaz de tomar una decisión rápida, lo que conlleva el riesgo de consecuencias desastrosas". ¿No es entonces posible decir que para poder tomar con calma decisiones importantes, hay que prepararse cada día con resolución?

En el curso de una reunión cuya meta era examinar la oportunidad de conceder una promoción a cierta persona, se tuvo noticia de que la misma, anteriormente, era muy aficionada a la bebida. Por lo tanto, los participantes estaban muy propensos a negarle su adelanto. Sin embargo, uno de ello intervino: "No animar a un hombre porque ha cometido un solo error, es impedir que mejore. Si un hombre, que ha flaqueado una vez, muestra, por una conducta irreprochable y conforme a las reglas, que lamenta sinceramente su error, es eminentemente útil a su Señor. Siendo así, animadlo". Entonces, uno de los presentes dijo: ¿Asumís la responsabilidad de tal decisión?" Después de que él hubo dado tal seguridad, la asistencia le rogó que diera sus razones. Dio esta respuesta: "Lo avalo porque sé que se ha equivocado una vez. No se puede conceder confianza al que no ha cometido jamás errores". Fue de este modo que el interesado consiguió su promoción.

Un día, un hombre cayó en desgracia porque había descuidado reparar el insulto que le había sido hecho. La única manera de vengarse era lanzarse sobre el campamento enemigo y combatir hasta la muerte. Un Samurai que se lanza desesperadamente al combate no puede caer en desgracia. Es porque uno espera la victoria que la misma se nos escapa. El tiempo corre cuando uno espera que el enemigo no sea tan numeroso para no estar uno en desventaja. A fuerza de esperar, incluso puede ser que uno olvide la injuria y que abandone la venganza. Pero cuando los enemigos son numerosos, si uno se agarra al terreno con la determinación de diezmarlos a todos, la pelea se resolverá deprisa. El curso de la acción transcurrirá probablemente de buena manera. Incluso cuando los cuarenta y siete Ronins del clan Asano, que acabaron por atacar a Kira una noche para vengar la muerte de su Amo, ya habían fallado en su salida. Deberían haberse suicidado ritual e inmediatamente Sengakuji. Se tomaron tiempo para vengar la muerte de su Señor. Kira habría podido caer mortalmente enfermo antes de que hubieran ejecutado su plan. En este caso, habrían perdido irremediablemente la ocasión. Por regla general, yo no critico el comportamiento de los otros, pero puesto que nosotros estudiamos la vía del Samurai, debo añadir esto: si no se consideran con cuidado y por adelanto todas las eventualidades, cuando ocurre el suceso no se está en medida de contestar adecuadamente y uno es deshonrado.

Escuchar estos consejos e intentar comprender la esencia de las cosas, constituye una preparación para tomar decisiones antes de que sobrevenga la crisis.

La vía del Samurai exige, entre otras cosas, que se esté siempre dispuesto a someter a prueba la firmeza de su resolución. Noche y día, el Samurai debe seccionar sus pensamientos prepara una línea de acción. Según las circunstancias, puede ganar o perder. Pero evitar el deshonor es un hecho distinto de l victoria o de la derrota; para evitar el deshonor tal vez le será necesario morir. Pero si, desde el principio, las cosas no se desarrollan como había previsto, debería intentarlo de nuevo. Para ello, ninguna sabiduría ni habilidad particular son precisas. El Samurai valiente no piensa en términos de victoria o derrota; combate fanáticamente hasta la muerte. Sólo de este modo realiza su destino.

No es bueno tener fuertes convicciones personales. Si, al perseverara y concentrarse, un Samurai adquiere opiniones muy marcadas, podrá estar tentado a pensar con precipitación que ya ha alcanzado un buen nivel de realización. Esto debe ser desaconsejado formalmente. Un Samurai debe, por asiduidad, llegar primeramente a la maestría absoluta de los principios básicos y luego continuar su entrenamiento de tal manera que sus técnicas lleguen a la madurez. Un Samurai no debe jamás relajar su esfuerzo sino que debe perseverar toda su vida en el entrenamiento. Pensar que uno puede relajar la disciplina del entrenamiento porque simplemente ha hecho algún descubrimiento personal, es el colmo de la locura. Un Samurai debe estar constantemente animado por el pensamiento siguiente: "En tal o cual punto todavía disto mucho de la perfección" y consagrar toda su vida más y más al perfeccionamiento, buscando asiduamente la vía verdadera. Es por una práctica así que se puede encontrar la Vía.

No hace aún cincuenta o sesenta años que los Samurais hacían sus abluciones cada mañana, se afeitaban la cabeza y perfumaban el moño. Luego se cortaban las uñas de las manos y de los pies, las limaban con piedra pómez y luego las pulían con hierba Kogane. No mostraban jamás señal alguna de pereza en este asunto y se cuidaban con atención. Después el Samurai verificaba su sable largo y su sable corto para comprobar que el óxido no los deterioraba; les quitaba el polvo y los limpiaba para cuidar su brillo. Tomar tal cuidado de su apariencia puede parecer una manifestación de fatuidad pero esta costumbre no provenía de una inclinación para la elegancia o lo romancesco. Uno puede ser llamado en cualquier momento a librar una dura batalla; si se muere habiendo descuidado su pulcritud, se da muestra de una relajación general de las buenas costumbres y uno se expone al desprecio y al descuido del adversario. Esta es la razón por la cual los viejos y jóvenes Samurais han aportado siempre un gran cuidado en su presentación. Un escrúpulo tal puede parecer una pérdida de tiempo y una ocupación muy fútil, pero forma parte de la vida del Samurai. En realidad, ello precisa menos esfuerzo y tiempo de lo que parece. Si quiere estar dispuesto a morir, un Samurai debe considerarse ya muerto; si es diligente en su servicio y se perfecciona en las artes militares, no se cubrirá jamás de vergüenza. Pero si se dedica a hacer egoístamente lo que le plazca, en caso de crisis de deshonrará. Incluso, no será jamás consciente de su deshonra. Si nada le importa, excepto el hecho de no estar en peligro y de sentirse feliz, se descuidará de una manera completamente lamentable.

Es seguro que un Samurai que no está preparado para morir, morirá de una muerte poco honorable. En cambio, si consagra su vida a preparar su muerte, ¿cómo podría tener un comportamiento despreciable? Uno debería reflexionar seriamente al respecto y armonizar su conducta en consecuencia.

Los tiempos han cambiado mucho en el transcurso de estos últimos treinta años. En nuestros días, cuando los jóvenes Samurais se reúnen, hablan de dinero, de provecho, de pérdidas, de la manera de administrar su casa, de los criterios para juzgar el valor de la vestimenta, e intercambian opiniones profanas. Si otro tema es evocado, el ambiente se estropea y cada uno se siente vagamente a disgusto. ¡Qué estado tan lamentable éste al que hemos llegado! Antaño, hasta la edad de veinte o treinta años, un hombre joven no tenía ningún pensamiento para las cosas materiales o indelicadas, por lo tanto no hablaba de ellas jamás. Si, por accidente, en su presencia, los hombres de edad madura dejaban escapar de sus labios alguna reflexión fuera de lugar, se sentía tan afectado como si hubiera recibido una herida física. La tendencia nueva ha penetrado aparentemente mediante lo que los tiempos modernos aprecian al máximo: el lujo y la ostentación. Sólo el dinero tiene importancia. Es manifiesto que si los hombres jóvenes no tuvieran estos gustos de lujo, incompatibles con su situación, esta actitud errónea desaparecería. Por otra parte, alabar como ricos en recursos a jóvenes ahorrativos y parcos, es completamente despreciable. La frugalidad equivale a la ausencia del sentido del giri u obligaciones sociales y personales. ¿Necesito añadir que un Samurai que se olvida de sus obligaciones hacia los demás es despreciable, cobarde e indigno?

Caligrafía

Cuando me dirigí a Yasaburo para tomar ejemplo de su arte caligráfico, me dijo: "Se debería escribir en caracteres suficientemente grandes como para que uno solo cubriera toda la hoja, con suficiente vigor como para rasgarla. La habilidad en la caligrafía depende del espíritu y de la energía con la que se ejecuta. El Samurai debe obrar sin dudar, sin confesar el más mínimo cansancio ni el más mínimo desánimo hasta concluir su tarea. Eso es todo". Y continuó escribiendo.

Según el sabio confucionista Ittei Ishida, todo calígrafo, incluso mediocre, puede aprender a escribir de una manera correcta si sigue cuidadosamente las líneas de un cuaderno. Se puede decir la misma cosa al servicio de un Samurai. Si toma por modelo un buen Samurai, el éxito es posible. Desgraciadamente, en el momento presente no hay ningún Samurai que merezca realmente ser imitado, así que uno debe crearse idealmente un modelo que imitar. El modo de crear tal modelo es imaginar cuál de los que están en torno a nosotros sabe cómo conformarse al protocolo, a la rectitud y a las conveniencias; cuál demuestra la mayor valentía; cuál es el más elocuente; cuál es aquél cuyo comportamiento es el más irreprochable; cuál es el más íntegro; cuál tiene el mayor espíritu de decisión en caso de crisis. A partir de todos estos elementos, es necesario imaginar un ser reuniendo todas estas cualidades. La síntesis constituirá un excelente modelo, digno de ser imitado. Es cierto que en todo arte es muy difícil aprender los puntos fuertes del maestro, pero en cambio, sus puntos débiles son imitados fácilmente. Estos no son, desde luego, de ninguna utilidad para sus discípulos. Por ejemplo, algunos conocen perfectamente la etiqueta pero no son íntegros. Cuando uno intenta tomar por modelo este tipo de persona, siempre tiene tendencia a descuidar la etiqueta y a no imitar más que la ausencia de integridad. Cuando uno aprende a apreciar los puntos fuertes de lso demás, cada persona puede volverse un maestro o en público. Si es negligente cuando está en período de descanso, el público sólo lo percibirá bajo este aspecto.

Imponer

Retirarse silenciosamente cuando el amo habla de uno, en buenos o malos términos, indica perplejidad. Se debe poder dar una respuesta apropiada y estar decidido previamente. Cuando se os encargue una cierta función, la alegría o el orgullo que vosotros sentiréis se reflejará en vuestro rostro y eso es algo inconveniente. Algunos, conscientes de sus fallos, piensan: "Soy torpe pero debo cumplir cueste lo que cueste mi misión. ¿Cómo la voy a llevar a cabo? Esto puede ocasionarme muchos motivos de ansiedad". Aunque estas palabras no se pronuncien jamás, se reflejarán claramente en vuestro rostro. Esto es una prueba de modestia. Es por inconstancia y ligereza que nos apartamos de la Vía y que nos comportamos como novicios. Entonces somos fuente de molestias. El año pasado, en el curso de una reunión, un hombre expuso su punto de vista y afirmó que estaba dispuesto a matar al animador de la reunión si su opinión no era adoptada. Su moción fue aceptada. Cuando todos los procedimientos fueron terminados, dijo: "Han dado su consentimiento demasiado rápidamente. Pienso que son débiles y no son dignos de ser los consejeros de su amo".

Cuando una reunión oficial es extremadamente seria y alguien introduce, con ligereza, temas diferentes los participantes expresan su despecho y se enfadan. Esto no está bien. En tales momentos la etiqueta de Samurai consiste en permanecer calmado y tratar a la persona con benevolencia. Maltratar a alguien es una conducta digna de un lacayo.

Hay momento en donde uno tiene realmente necesidad de los demás. Si esto se repite a menudo, éstos acaban por encontrarlo inoportuno y desplazado. Para ciertas cosas, más vale no tener que tener que contar con los demás.

El Dragón

Había un hombre en China al que gustaban mucho las imágenes representando a dragones. Todos sus muebles y vestidos estaban decorados con este emblema. El dios de los dragones se dio cuente de este amor profundo, así que un día, un verdadero dragón se presentó en su ventana. Se dice que el hombre se murió del susto... Era seguramente un charlatán que se hubiera revelado como tal en el momento de la acción.

Concentración

En cierta ocasión vivía un maestro del arte de la lanza. En el momento de su muerte llamó a su mejor discípulo y le declaró: "Te he transmitido todas las técnicas secretas de nuestra escuela. Si piensas aceptar ahora a un discípulo, debes practicar enseguida con diligencia, y cada día, con el sable de madera. La superioridad no es una cuestión de técnicas secretas". Del mismo modo, en la enseñanza de un maestro de Renga, se dice que la víspera del concurso de poesía debe calmar su espíritu y consultar una antología de poesías. Es necesario saberse concentrar sobre una sola cosa. Todos los oficios deben ser ejercidos con concentración.

Animar a un Amigo

Cuando se visita a un Samurai golpeado por la desgracia, lo que se le dice para animarlo es siempre de una extremada importancia. Él es, en efecto, capaz de discernir a través de nuestras palabras los móviles verdaderos que animan a su interlocutor. Para animar a un amigo en dificultades el secreto a revelarse es el siguiente: un verdadero Samurai no debe pavonearse ni perder confianza. Debe ir siempre hacia delante, sino no avanzará y será totalmente inútil

Las Palabras

Se dice que no hay que dudar jamás en corregirse cuando uno a cometido un error. La falta desaparece rápidamente si uno se corrige sin demora. Cuando se intenta remediar un error, ello se vuelve desplazado y doloroso. Cuando se dice algo que no se debería haber dicho, si uno se autocritica rápida y claramente, aquello se olvida pronto y ya no hay necesidad de preocuparse. Pero si alguien os censura, hay que saber contestar: "Os he dado las razones de mis propósitos inconsiderados, yo no veo nada más que hacer si no las aceptáis. Puesto que he dicho esto sin querer, deberá pasar como si nadie lo hubiera oído. Nadie puede sustraerse a una reprimenda.".

Morooka Hikoemon fue requerido un día para confirmar la verdad de sus palabras respecto a un asunto. Pero él contestó: "La palabra de un Samurai es más firme que el metal. Dado que estoy impregnado de este principio, ¿qué más pueden aportar los dioses y los Budas?" El juramento fue anulado. Esta historia ocurrió cuando él tenía veintiséis años.

La Actitud Durante la Tormenta

Existe lo que se llama la actitud durante la tormenta. Cuando uno es sorprendido por una repentina tormenta, se puede o bien correr lo más aprisa posible o bien colocarse rápidamente bajo los aleros de las casas que bordean el camino. De todos modos nos mojaremos. Si uno ya estuviera preparado mentalmente a la idea de estar mojado, se estaría a fin de cuentas muy poco contrariado con la llegada de la lluvia. Se puede aplicar este principio con provecho en todas las situaciones.

Ganar Desde el Principio

Cuando ya era anciano, Tetsuzan hizo un día la reflexión siguiente: "Tenía tendencia a pensar que el combate a manos desnudas difería del Sumo, debido a que no tenía importancia ser tirado al suelo al principio, ya que lo esencial era ganar al final del combate. Recientemente he cambiado de punto de vista. Se me ha ocurrido que si un juez tomaba la decisión de parar el combate en el momento en que uno se encuentra en el suelo, os declararía vencido. Hay que ganar desde el principio para salir victorioso siempre."

La Amistad Se Mide en la Adversidad

Se ha dicho: "Si queréis sondear el corazón de un amigo, caed enfermo." Una persona a la que consideráis amiga cuando todo te va bien, y que os da la espalda como un extraño en caso de enfermedad o de infortunio, no es más que un cobarde. Es mucho más correcto cundo un amigo debe enfrentarse con el infortunio, estar cerca de él, visitarlo y socorrerlo. Un Samurai no debe jamás, mientras viva, permitirse distanciarse de aquellos de los que es deudor espiritualmente. He aquí por lo tanto un medio para medir los verdaderos sentimientos de un hombre. La mayor parte del tiempo nosotros nos dirigimos a los demás para pedirles ayuda y luego los olvidamos en cuanto la crisis ha pasado.

Alguien hizo un día el comentario siguiente: "Se piensa generalmente que nada es más difícil que ser ronin; que cuando este destino golpea a un hombre, se pierde confianza en él y se le abandona. En verdad, ser ronin es algo muy diferente de lo que yo me había imaginado y es un estado menos desagradable de lo que parece. Me gustaría, en verdad, volver a ser un ronin cierto." Coincido con esta opinión. La misma actitud puede prevalecer en lo que concierne a la muerte. Si un Samurai se acostumbra, día a día, a la idea de la muerte, será capaz de morir con toda tranquilidad cuando llegue el momento. Como todos los desastres son difícilmente tan terribles como uno se los había imaginado, es totalmente ridículo lamentarse por adelantado y sin cesar. Más vale prepararse desde el principio a la idea de que el destino final del Samurai dedicado al servicio de un Señor es hacerse sepukku o terminar ronin.

Éxito y Fracaso

La bondad o la maldad del carácter de un individuo no se reflejan en el éxito momentáneo o en el fracaso, aquí abajo. El éxito o el fracaso no son, a fin de cuentas, más que manifestaciones de la Naturaleza. El bien y el mal son, sin embargo, naturalezas humanas. No obstante, es cómodo, por razones didácticas, expresarse como si el éxito o el fracaso en el mundo fueran el resultado directo de un buen o mal carácter.

Quien Calcula es un Cobarde

Un hombre que no para de calcular es un cobarde. Digo esto porque las suposiciones siempre tienen una relación con las ideas de provecho y de pérdida; el individuo que las hace está siempre preocupado por las nociones de ganancia o pérdida. Morir es una pérdida, vivir una ganancia y es así que se decide a menudo no morir. Esto es cobardía. Del mismo modo, un hombre que ha recibido una buena educación puede camuflar, con su inteligencia y su elocuencia, su pusilanimidad o su estupidez, que son su verdadera naturaleza. Mucha gente no se da cuenta.

La Vía del Samurai

El Señor Naoshige tenía por costumbre decir: "La vía del Samurai es la pasión de la muerte. Incluso diez hombres son incapaces de desviar a un hombre animado de tal convicción." No se pueden llevar a cabo grandes hazañas cuando se está en una disposición anímica normal. Hay que volverse fanático y desarrollar la pasión de la muerte. Si uno cuenta sobre el tiempo para acrecentar su poder de discernimiento, corre el riesgo de que sea demasiado tarde para ponerlo en práctica. La lealtad y la piedad filial son algo suplementario en la Vía del Samurai; Lo que uno necesita es la pasión por la muerte. Todo el resto vendrá por añadidura de esta pasión.

El famoso Samurai KiranoSuke Shida ha dicho: "Si sois totalmente desconocido, entre morir o vivir, más vale escoger vivir". Shida era un Samurai fuera de lo corriente. Los jóvenes han interpretado frecuentemente mal lo que ha dicho, pensando equivocadamente que se hacía el abogado de una conducta deshonrosa. En un post-scriptum, escribió: "Si uno duda entre comer y no comer, más vale abstenerse. Cuando uno no puede decidirse entre vivir o morir, entonces más vale morir."

Hay una manera de educar a los hijos de Samurais. En su infancia se ha de favorecer su bravura y evitar darles miedo frívolamente o burlarse de ellos. Si una persona se ve afectada por la cobardía cuando niño, queda una cicatriz para toda la vida. Es un error de los padres que, sin reflexionar, hagan temer a los niños los relámpagos, los sitios oscuros, o contarles cosas terroríficas para provocar sus lloros. Más aún, si un niño es reñido severamente se volverá tímido. No debe tolerarse que se formen malos hábitos. Después que se ha formado un mal hábito, aunque se reprenda al niño, ya no mejorará. Para cosas tales como el hablar correctamente o tener un buen comportamiento hay que volver gradualmente al niño consciente de ello. No dejéis que el niño conozca la avaricia. Otra cosa más, si tiene una naturaleza normal, se desarrollará siguiendo el camino que se le marque. Otro punto más a tener en cuenta es que si los padres tienen una mala relación, el niño no tendrá sentimientos filiales. Esto es natural. Incluso los pájaros y las bestias se sienten afectados por lo que ven en el momento de nacer. Por lo tanto, las relaciones entre padre e hijo se pueden deteriorar debido a la inconsciencia de la madre. Una madre quiere a su hijo por encima de todas las cosas y será imparcial con él cuando es corregido por el padre. Si se vuelve una aliada del niño, tal cosa sembrará la discordia entre el padre y el hijo. Debido a la estrechez de su mente, una mujer ve a su hijo como el sostén de su vejez.

La Distracción

Seréis confundidos por la gente cuando vuestra resolución sea débil. Más aún, si en una reunión estáis distraído cuando otra persona esté hablando, por vuestro descuido podéis pensar que coincidís con su opinión y le vais a seguir diciendo: "De acuerdo, de acuerdo", incluso cuando esté diciendo algo contrario a vuestros propios sentimientos, y los demás pensarán que estáis de acuerdo con ellos. Por esto, nunca debéis distraeros ni un instante cuando tengáis una reunión con otras personas. Cuando estéis escuchando una historia o estén hablando con vosotros, deberéis ser cuidadosos para evitar veros confundidos; y si hay algo con lo que no estéis de acuerdo, exponed vuestra opinión, mostradle su error a vuestro oponente, esforzaos en resolver la situación. Incluso en asuntos poco importantes los malentendidos provienen de cosas pequeñas. Uno debe ser cauteloso en este aspecto. Más aún, es mejor no colaborar con gente de la que ya habéis tenido dudas anteriormente. No importa lo que hagáis, será gente que siempre os confundirá o absorberá. Para estar seguro en este tipo de asuntos debéis tener mucha experiencia.

La Desgracia

No es suficiente evitar simplemente sentirse desanimado cuando llega una prueba. Cuando llega una desgracia, el Samurai debe alegrarse y coger la suerte que le es ofrecida por poder emplear así su energía y su valentía. Tal actitud difiere radicalmente de la simple resignación. Cuando la marea sube, el barco flota...

Cuando se ha oído hablar de las hazañas de un Maestro, pensar que cualquier cosa que uno haga no podrá jamás igualarlo, es señal de un alma mezquina. Se debe pensar, al contrario, que "si el Maestro es un hombre como yo, ¿por qué yo he de ser inferior?" En cuanto un Samurai se decide contestar a este desafío contra sí mismo, ya está en camino de la mejoría. Ittei Ishida ha dicho: "Un hombre reconocido como sabio por los otros, sólo adquiere esta reputación porque ha comenzado a profundizar sus conocimientos desde su más tierna edad. Nunca es el resultado de un aprendizaje tardío, incluso si éste es difícil." En otras palabras, en cuanto un ser toma la resolución de llegar a la perfección, puede esperar un día experimentar la iluminación. Un Samurai debe prestar atención a sus hechos y gestos para evitar cometer errores de conducta, no importa lo pequeños que aquellos sean. Ocurre que, por descuido, un Samurai no controla su mente y llega a pensar reflexiones de este tipo: "Decididamente, soy un cobarde" o "Si esto ocurre, corramos para preservar nuestras vidas" o "Cuán terrorífico es esto", "¡Ay!", Etcétera. Tales exclamaciones no deben ser jamás proferidas por un Samurai aunque sea para mofarse o reírse, ni por descuido, ni siquiera soñando, ni en ninguna otra situación. Un ser perspicaz adivinaría rápidamente la naturaleza verdadera de la persona que hubiera pronunciado tales palabras. Uno debe estar siempre en guardia. Se ha dicho que un hombre que acaba de ser decapitado todavía puede hacer algunos gestos. Esta historia ha sido transmitida por Nitta Yoshisada y Ono Moken. ¿Cómo un hombre puede ser inferior a otro hombre? Mitani Joyku decía: "Incluso cuando un hombre enferma mortalmente, puede sobrevivir dos o tres días más."

Las malas relaciones existentes entre los actuales gobernantes y los procedentes, entre el padre y el hijo, entre el hermano mayor y el pequeño están motivadas por razones egoístas. La prueba es que no hay tales relaciones entre maestro y servidor.

Las Decisiones

Un viejo proverbio dice: "Decidios en el espacio de siete soplos." El Señor Takanobu Ryuzoti hizo un día este comentario: "Si un hombre tarde demasiado en tomar una decisión, se duerme." El Señor Naoshige dice también: "Si uno se lanza sin vigor, siete de cada diez acciones no llegan a término. Es verdaderamente difícil tomar decisiones en estado de agitación. Por consiguiente, si sin ocuparse de las consecuencias menores, uno se enfrenta a los problemas con la mente afilada como una navaja, siempre se encuentra la solución en menos tiempo del preciso para hacer siete soplos."Hay que considerar los problemas con calma y determinación.

El Orgullo

El que tiene pocos conocimientos se vuelve rápidamente pretencioso y se deleita en la idea de ser considerado como un hombre competente. Los que se enorgullecen de sus talentos y se estiman superiores a sus contemporáneos serán inevitablemente castigados por alguna manifestación del Cielo. Un hombre que no sepa hacerse apreciar de los otros no será de utilidad a nadie a pesar de su alta competencia. El que trabaja arduamente y sabe permanecer modesto; el que se alegra de la posición subordinada que ocupa al mismo tiempo que respeta a sus iguales, será altamente estimado.

Levantaos a la Octava

Es el colmo de la locura para un Samurai perder el control de sí mismo si por desgracia queda reducido al estado de ronin o se encuentra enfrentado a algún revés de fortuna del mismo tipo. En el tiempo del Señor Katsushige, los Samurais tenían una divisa favorita: "Si no habéis sido ronin siete veces, no podréis reivindicar efectivamente el título verdadero de Samurai. Tropezad y caed siete veces, pero levantaos a la octava." Manifiestamente, Hyogo Naritomi había sido, según se dice, siete veces ronin. Un Samurai al servicio de un daimio debe ser como un tentetieso que se levanta cada vez que uno lo inclina. En verdad, sería una excelente idea para el Daimyo devolver a sus discípulos la libertad para someter a prueba su fuerza espiritual.

El Trato a los Subordinados

En un poema a la gloria de Yoshitune, se dice: "Un general debe dirigirse frecuentemente a sus soldados." Las personas que sirven a un amo estarán tanto más dispuestas a consagrar su vida a su servicio cuando su amo le alabe en circunstancias excepcionales, así como en la vida corriente, del tipo: "Me habéis servido muy bien." "Debéis ser muy cuidadoso con esto o lo otro." "Ahora tengo un servidor de primera clase." Estos comentarios atentos son de una gran importancia.

Auto-perfección

Si deseáis perfeccionaros, la mejor manera de hacer es solicitar la opinión de los otros y buscar sus críticas. La mayor parte de las personas intentan perfeccionarse fiándose en su sola facultad de apreciación. El único resultado que consiguen es que no hacen progresos significativos... Los hombres que buscan las críticas de los demás son ya superiores a ellos. La primera palabra pronunciada por un Samurai, en cualquier circunstancia, es extremadamente importante. Revela por esta palabra todo su valor. En tiempos de paz, el lenguaje firma el valor. Pero, del mismo modo, en tiempos de disturbios y destrucción, la gran bravura puede revelarse por una única palabra. Se puede decir entonces que esta palabra única es la flor del alma.

Un Samurai debe siempre evitar quejarse, incluso en la vida corriente. Debe estar en guardia para no dejar escapar jamás una palabra que demuestre su debilidad. Una indicación anodina hecha por inadvertencia indica frecuentemente el valor del que la ha hecho.

Un hombre cuya reputación está basada sobre su habilidad para una técnica precisa es insignificante. Concentrando toda su energía en un solo objeto, se ha vuelto desde luego excelente pero se ha abstenido de interesarse en otras cosas. Un hombre así no es de ninguna utilidad

Los Consejos

Son numerosas las personas que dan consejos, pero escasas son las que los reciben con reconocimiento, y todavía más raros los que los siguen. Después de los 30 años, el hombre se vuelve, por lo general, impermeable a los consejos. Cuando los consejos ya no le alcanzan se vuelve rápidamente fatuo y egoísta. Añade, para el resto de sus días la impudencia a la estupidez, lo que irremediablemente causará su pérdida. Es por ello que es indispensable descubrir a alguien capaz de discernir, ligándose fuertemente a él para recibir su enseñanza.

Un Samurai que no concede ningún interés a la riqueza y al honor, acaba habitualmente por volverse insignificante y envidioso. Este hombre es a la vez vano e inútil, acaba por revelarse inferior a aquel mismo cuyos únicos móviles son la ambición, el dinero y la fama. No es de ninguna utilidad inmediata.

Hasta la edad de cuarenta años un Samurai debe vigilar de no dejarse seducir por la sabiduría y el sentido del juicio. Debe depender únicamente de sus capacidades y de su fuerza de carácter. Cuanto mayor sea esta última, mejor será el samurai. Aun habiendo superado los 40 años, pero esto depende del individuo y de su posición social, un Samurai no es nada si no tiene fuerza de carácter.

Determinación

Cualquiera que sea la meta, nada es imposible de hacer cuando uno está determinado. Se puede entonces remover cielo y tierra según convenga. Pero cuando el hombre no tenga "el corazón en el vientre", no se puede persuadir de ello. Remover cielo y tierra sin esfuerzos es una simple cuestión de concentración.

Es bueno desarrollar su potencia hasta la edad de cuarenta años. En cambio es aconsejable "calmarse" a partir de los cincuenta. Cuando alguien os da su opinión, hay que saber aceptar con gratitud incluso si no es de ningún interés. Solo con esta condición os comunicará lo que ha oído decir de vosotros. Es bueno dar y recibir avisos de una manera amistosa.

Si en el campo de batalla no dejáis a nadie al cuidado de conducir el asalto y sois vosotros quienes tenéis la firme intención de penetrar en las filas enemigas, no caeréis, vuestro espíritu será bravo y manifestaréis vuestro valor marcial. Este consejo es una herencia de los antiguos. Por otro lado, si debéis ser derribado en el curso de un combate, estad decidido a serlo frente al enemigo.

El Fundamento de las Cosas

Conozco un sacerdote que pretende resolverlo todo gracias a su extraordinaria inteligencia. No hay ningún otro en todo Japón que le sea comparable. Esto no es muy sorprendente ya que simplemente nadie percibe el fundamento de las cosas.

Senilidad

La vejez llega cuando uno se limita a hacer las cosas a las que se es proclive. Mientras el vigor persiste, uno puede ir en contra de esta inclinación; cuando él se debilita, las verdaderas tendencias aparecen y nos perturban. Existen diferentes manifestaciones de este estado pero, alcanzados los sesenta años, nadie escapa a ello. Pensar que uno no será jamás senil, es serlo ya. Así uno puede considerar la argumentación del maestro Ittei como la de una persona senil, cuando quiso probar que él era el único que podía ayudar a la Casa Nabeshima. Fue a hablar con los poderosos de diferentes familias, pero mostraba ya señales de senilidad. Todo el mundo pensó en su momento que era un acto razonable; y si reflexiono mejor me doy cuenta que era un acto de debilidad. Por mi parte, gracias a este ejemplo y debido a la sensación que tengo de retornar a la infancia, he rehusado la invitación a la ceremonia del templo por el aniversario de la muerte el Señor Mitsushige y he decidido permanece cada vez más recluido en mi casa. Uno debe tener la clarividencia de lo que os va a ocurrir.

Errores

Según una historia de Ryutaji, había un experto en el I-Ching en la región de Kamigata. Habría dicho que, incluso tratándose de un sacerdote, es inútil dar una posición a un hombre antes de los cuarenta años, por la buena razón de que hasta entonces comete numerosos errores. Confucio no fue el único que tuvo el espíritu sereno después de los cuarenta años. Hasta esa edad, tanto el sabio como el insensato han acumulado numerosas experiencias formadoras y luego cesan de estar indecisos frente a la existencia.

En lo que concierne al valor marcial, es más meritorio morir por su amo que matar a un enemigo. Es en este sentido que se puede comprender la devoción de Sato Tsugunobu.

Cuando yo era joven, tenía un "diario de lamentaciones" en el cual mencionaba día tras día mis errores. Pero no pasaba un solo día sin que yo tuviera que abrirlo veinte o treinta veces. Es así como acabé realizando que siempre sería así y decidí abandonarlo. Hoy en día, cuando medito, antes de irme a dormir, sobre la jornada transcurrida, no hay un día en el cual yo no haya cometido algún fallo de palabra o de acción. Vivir sin cometer errores es casi imposible, pero "los intelectuales" distan mucho de admitirlo.

Cuando se lee un texto en voz alta, hay que hacerlo con el vientre. Cuando se lee con la boca y la garganta, uno se cansa deprisa. Esto es una enseñanza de Nakamo Shikibu.

Lo que se llama generosidad es realmente compasión. En el "Shin´ei" está escrito: "Mirando con el ojo de la compasión, no hay nadie que no merezca ser amado. El que ha pecado debe despertar todavía más nuestra piedad". No hay límite para la anchura y profundidad de nuestro corazón. Hay espacio para todo. Por esto todavía adoramos a los sabios de los tres antiguos reinos (India, China y Japón) debido a que su compasión todavía nos alcanza a nosotros actualmente. Cualquier cosa que hagáis, tenéis que hacerlo para el bien de vuestro amo, vuestros parientes, la gente en general y la posteridad. Esto es la gran compasión. El amor y la sabiduría que vienen de esto son el real amor y la real sabiduría. Cuando uno castiga o lucha con el corazón compasivo, todo lo que haga será sin límites en la fuerza y la corrección. Hacer una cosa sólo en el propio beneficio es superficial y se vuelve negativo. Yo comprendí hace tiempo los temas de la sabiduría y la bravura. Ahora estoy justamente empezando a entender el tema de la compasión. El Señor Ieyasu decía: "El fundamento para gobernar un país en paz es la compasión; cuando uno considera al pueblo como a su propio hijo, el pueblo lo considera como su propio padre." Además ¿no ha de pensarse que los nombres del "padre del grupo" y "niño del grupo" (es decir jefe del grupo y miembro) provienen de lso armoniosos corazones de una relación padre-hijo? Es de esta manera que ha de comprenderse que la frase del Señor Naoshige: "Un buscador de faltas vendrá para ser castigado por los otros" viene de su compasión. Su sentencia: "El principio está más allá de la razón" también tiene que ser considerado compasión. Él afirmó con entusiasmo que uno tiene que probar lo ilimitado.

Caligrafía

El Maestro Ittei decía: "El progreso en caligrafía consiste en crear la armonía entre el pergamino, el pincel y la tinta."¡Tienen tanta tendencia a estar desunidas!

El Monje Tannen decía: "Podría ocurrir que un servidor inteligente no ascendiera. Pero tampoco hay casos en donde un servidor estúpido haya podido salir del montón."

Aceptar el Sufrimiento

El Maestro Ittei decía también: "Para actuar correctamente, en una sola palabra: es necesario soportar el sufrimiento." No aceptar sufrir es malo. Es un sufrimiento que no tiene ninguna excepción.

Hacer Demasiado

Según los antiguos, un Samurai debe notarse por su excesiva tenacidad. Una cosa hecha con moderación puede ser juzgada insuficiente. Es necesario "hacer demasiado" para no cometer errores. Es el tipo de principio que no es necesario olvidar. Cuando uno ha decidido matar a alguien, incluso si la empresa parece difícil de realizar, sin duda no sirve de nada intentarlo hacer con medios desviados. El corazón puede flaquear, la ocasión puede faltar y, a fin de cuentas, todo puede fracasar. La Via del Samurai es la de la acción inmediata y por ello es preferible "lanzarse la cabeza primero". Una vez, un hombre iba de camino para ir a escuchar los Sutras en el Jissoin en Kawakami. Uno de sus pajes se emborrachó y buscó pelea con uno de los marinos. Cuando se acercaron, el paje desenvainó su sable y el marino, cogiendo una percha, lo golpeó en la cabeza. En el mismo momento, los otros marinos cogieron remos y ya iban a golpear al paje cuando el amo llegó. Hizo ver que no se daba cuenta de nada y entonces otro paje fue a pedir excusas a los marinos. Calmó a su compañero y lo acompañó hasta su casa, pero entonces se dio cuenta de que le habían robado su sable. La lección que es necesario extraer es la siguiente: en primer lugar, no haber desaprobado y sancionado al paje en el barco es una negligencia del amo; luego, incluso si el paje había actuado sin consideración, en cuanto fue golpeado en la cabeza ya no había lugar para excusarse. El Amo debería haber ido hacia el paje borracho y el marino, como si fuera a excusarse y luego haberlos matado a los dos. Es evidente que este amo no tenía "Espíritu".

El Señor Naoshige decía: "El valor de un antepasado se mide por el comportamiento de sus hijos. Un hijo debe actuar de modo que honre a su antepasado y no de modo que lo deshonre. Esto es realmente la piedad filial."

Cuando Nakano Shogen hizo Seppuku, los miembros de su clan, reunidos en casa de Oki Hyobu, hicieron comentarios críticos sobre él. Hyobu les dijo: "No se debe hablar mal de alguien que ha muerto y el que ha sido condenado debe despertar particularmente nuestra piedad. Es deber del Samurai elogiarle, aunque sólo fuera un poco. No hay duda de que dentro de veinte años se dirá de Shogen que era un servidor fiel." Estoso comentarios son los de un hombre maduro.

Cuando uno conoce a alguien, debería captar rápidamente su carácter y reaccionar de manera adecuada para cada una. Cuando uno se encuentra con alguien a quien le gusta argumentar, es necesario enfrentarse a él y ganarlo por la superioridad de la lógica, pero sin ser demasiado severo, para evitar que quede un resentimiento. Es a la vez algo del corazón y algo de palabras. Este consejo fue dado por un sacerdote.

La Condición del Samurai

Si se debiera resumir en pocas palabras la condición del Samurai, yo diría que en primer lugar es devoción en cuerpo y alma a un amo. En segundo lugar yo diría que es necesario cultivar la inteligencia, la compasión y la valentía. La posición de estas tres virtudes reunidas puede parecer imposible al ser común, pero es fácil. La inteligencia no es más que saber conversar de unas cosas y otras con los demás, consiguiendo con ello una sabiduría infinita. La compasión cosiste en actuar en bien de los demás comparándose con ellos y dándoles la preferencia. La valentía es saber apretar los dientes. Es suficiente hacer esto en cualquier circunstancia. Todo lo que está más allá de estas tres virtudes no es útil conocerlo. En tercer lugar, en lo que concierne al aspecto exterior, es necesario cuidar su apariencia, su manera de expresarse y perfeccionarse en caligrafía. Esto no es más que un asunto corriente que es necesario mejorar con una práctica constante. En la base de todo esto hace falta sentir en nosotros la presencia de una fuerza tranquila. Cuando ella haya realizado todo esto, será necesario aprender la historia de nuestra tierra y de sus costumbres. Luego podremos estudiar algunas artes recreativas. Ser un Samurai es, a fin de cuentas, muy simple. Si miráis los que hoy en día son de alguna utilidad, os daréis cuenta que han reunido estas tres condiciones.

Los hombres valientes del pasado eran, en su mayoría, ruidosos; su exuberancia era signo de fortaleza y bravura. Como yo dudaba de ello, Tsunetomo me contestó: "Se puede comprender que su vitalidad poderosa haya hecho de ellos seres rudos y exuberantes. Hoy en día, los hombres han perdido esta alegría ruidosa porque su vitalidad es menor. La savia se ha agotado pero su carácter ha mejorado. El valor es de otro orden. Que hayan perdido en vitalidad y ganado en dulzura no significa que posean una menor pasión por la muerte. Esto no tiene nada que ver con la vitalidad." Aunque el Señor Ieyasu no haya ganado jamás una batalla, la posteridad ha dicho de él. "Ieyasu era un general muy valiente." Ninguno de sus Samurais murió en el campo de batalla dando la espalda al enemigo. Todos yacían con la cara vuelta hacia las filas adversarias.

El Fin de las Cosas

Yasuda Ukyo hazo el comentario siguiente a propósito de la última copa de vino que se ofrece: "Sólo el fin de las cosas es importante." Cada uno debería parecerse a esto. Cuando los invitados se van, decirles adiós con pesar es importante. Si este sentimiento está ausente, se corre el riesgo de parecer harto y todo el placer de la jornada se difumina. Se debe dar sin cesar la impresión de que uno hace algo importante. Esto es posible con un mínimo de comprensión.

La Situación

Uesugi Kenshin decía: "Yo no he sabido jamás lo que era ganar desde el principio al fin; yo solamente he comprendido que no hay que ser jamás inferior a la situación y esto es importante. Es molesto que un Samurai no esté a la altura. Si no estuviéramos constantemente por debajo de la situación, no nos sentiríamos embarazados jamás."

Deberíamos desconfiar de hablar de temas tales como el conocimiento, la moralidad, las costumbres delante de los mayores o las personas de alto rango. Es algo desagradable de oír.

Incluso, aun cuando uno acabara de ser decapitado, todavía deberíamos ser capaces de hacer con seguridad una última cosa. Los últimos instantes de Nitta Yoshisada lo prueban: si hubiera tenido un espíritu débil, se haría caído en el momento exacto en que su cabeza fue cortada. Este también ha sido recientemente el caso de Ono Doken. Estos hechos relevan de la determinación. Cuando uno posee valor marcial y determinación, incluso teniendo la cabeza cortada, no muere, siendo como un fantasma vengador.

El Mundo es Sueño

Que uno sea de alto linaje o de origen humilde, rico o pobre, joven o anciano, ilustrado o no, todos estamos destinados a morir. Nosotros sabemos que esto es ineludible pero nos agarramos a las ramas diciéndonos que los otros morirán antes que nosotros, que seremos el último. La muerte siempre parece lejana. ¿Acaso no es esto una vista engañosa y futil? ¿No es una ilusión, un sueño? No se deberían ver las cosas de una manera que nos indujera a la negligencia. Se debería ser valiente y actuar rápidamente ya que la muerte vendrá tarde o temprano a golpear nuestra puerta.

La vergüenza y el arrepentimiento son comparables al hecho de derramar un jarro de agua. Uno de mis amigos ha resentido compasión escuchando la confesión de aquel que le había robado su sable de gala. Cuando uno quiere reparar sus faltas, sus huellas desaparecen rápidamente.

Una persona de poco conocimiento se da aires de sabio: es una cuestión de inexperiencia. Cuando se domina bien algo, no se destaca en nuestro comportamiento: una persona así es educada.

Fanatismo

El monje Keiho cuenta que el Señor Aki había dicho un día que la virtud marcial por excelencia era el fanatismo. He constatado que esto coincidía con mi propia convicción y desde entonces soy cada vez más extremado en mi fanatismo.

Cuando hice la siguiente pregunta: "¿Qué es lo que no debe hacer jamás un Samurai que esté al servicio de daimyo?", Me fue contestado: "Un Samurai no debe ni beber demasiado ni estar demasiado seguro de sí mismo ni darse a la lujuria." En período de dificultad, estas debilidades sólo tienen pocas ocasiones de ser satisfechas. Así, sólo tienen consecuencias limitadas. Pero cuando los tiempos mejoran, la vida se vuelve más fácil. Entonces estos tres defectos se vuelven susceptibles de tener consecuencias nefastas. Examinad de cerca la carrera de personas que conocéis. En cuanto empiezan a palpar el triunfo, se vuelven arrogantes sin medida, se entregan a un lujo imperdonable. Es bueno enfrentarse con dificultades en la juventud porque el que no ha sufrido jamás no ha templado plenamente su carácter. Un Samurai que se desanima o abandona frente a las pruebas, no es de ninguna utilidad.

Resolución

En un último análisis, la única cosa que cuenta es la resolución del momento. Un Samurai toma una decisión tras otra y el conjunto llena toda su vida. Una vez que ha comprendido esta regla fundamental ya no tiene que manifestar jamás impaciencia ni buscar otra cosa que el momento presente. Su existencia fluye naturalmente, se concentra en sus decisiones. Sin embargo, las personas tienen tendencia a olvidar esta regla de conducta. Aprender a conformarse a sus decisiones sin desviarse, no puede realizarse sin alcanzar una cierta edad. Incluso cuando uno ha alcanzado la iluminación y si el interesado no tiene plenamente conciencia de ello su determinación está siempre presente. Si alguien lleva a término aunque sólo sea una resolución, bado: pues revela así un gesto de lealtad será raramente perturbado: pues revela así un gesto de lealtad respecto a su fe.

La Nostalgia del Pasado

No podemos cambiar nuestra época. En cuanto las condiciones de vida se degradan regularmente es prueba de que uno ha penetrado en la fase última del destino. En efecto, no se puede estar constantemente en primavera o verano, tampoco se puede disfrutar permanentemente; por ello es obrar en vano empeñarse en cambiar la naturaleza de los momentos actuales para reencontrar los felices días del siglo pasado. El error de los que cultivan la nostalgia del pasado viene de que no captan esta idea. Pero los que sólo tienen consideración por el momento presente y afectan detestar el pasado, parecen ser muy superficiales.

Examen Cotidiano

Se debe enseñar a los jóvenes Samurais las virtudes marciales de manera que cada uno de ellos esté convencido de ser el guerrero más bravo de Japón. Paralelamente, los jóvenes Samurais deben evaluar cotidianamente sus progresos con respecto a la Vía y deshacerse lo más rápidamente posible de sus imperfecciones. Este examen cotidiano es la condición para alcanzar la meta buscada.

Marionetas

Mientras yo iba reflexionando al caminar, se me ocurrió que los seres humanos son unas extraordinarias e inteligentes marionetas articuladas. Aunque estén suspendidos por hilos, pueden saltar, caminar, hablar. ¡Cuán magníficamente están concebidos! Pero de aquí al próximo festival budista, pueden morir y venirnos a visitar bajo forma de espíritus. ¡Qué existencia más vana! La gente siempre parece olvidarlo.

Cuando el Agua Sube...

Existe un proverbio que reza: "Cuando el agua sube, el barco también." En otras palabras, frente a las dificultades, las facultades se agudizan. Es cierto que los hombres valientes cultivan seriamente sus talentos cuando las dificultades con las que están enfrentados son importantes. Es un error imperdonable dejarse abatir por las dificultades.

Ahora es la Hora

El maestro Jocho dijo un día a su yerno Gomojo esta máxima: "Ahora es la hora y la hora es ahora." Tenemos tendencia a pensar que la vida cotidiana difiera de un momento de crisis; así cuando el momento de actuar llega, no estamos nunca listos. Si nos convocan para hablar con el Daimyo o somos enviados a una misión, no encontramos palabras para expresarnos. Estas actitudes indican que continuamente diferenciamos entre "el tiempo" en el sentido amplio y "el momento presente". Comprender la expresión: "La hora es ahora" significa prepararse constantemente para un suceso imprevisto. Un Samurai debe siempre estar dispuesto a expresarse claramente en público, a ser convocado frente al Daimyo o incluso a entrevistarse con personalidades oficiales, aun con el mismo Shogun en persona. Poco importa que esto ocurra o no, uno debe de estar dispuesto permanentemente. Esta disponibilidad para actuar es el método a aplicar para llevar a cabo todas nuestras acciones, tanto en las artes militares como en los deberes cívicos.

Si los dioses ignoran mis rezos debido ha que he sido mancillado por la sangre del enemigo, no puedo hacer nada si no es continuar mis actos de devoción sin preocuparme de la mancha. Incluso, aunque los dioses no aman las manchas de sangre, yo tengo mi propia manera de ver las cosas. No me olvido jamás de mi hora cotidiana de oración. E incluso si en el campo de batalla me salpica la sangre o tropiezo en los cadáveres que yacen a mis pies, tengo confianza en la eficacia de mis rezos dedicados a los dioses para alcanzar el éxito militar o asegurarme una larga vida.

Fugacidad

La vida humana sólo dura un instante, es necesario tener la fuerza de vivirla haciendo lo que más nos gusta. En este mundo fugaz como un sueño, vivir en el sufrimiento no haciendo más que cosas que nos disgustan es una pura locura. Sin embargo, este principio, mal entendido, puede ser nocivo, por ello he decidido no enseñarlo a los jóvenes... Adoro dormir. En contestación a la situación actual del mundo, pienso que lo mejor que puedo hacer es volver a dormir a mi casa.

Ocurre a menudo que un hombre que goza de grandes capacidades de juicio y que es consciente de su valor, se vuelva cada vez más arrogante. Es difícil conocer realmente sus cualidades pero todavía es más difícil admitir sus cualidades. Es el maestro Zen Kaion quien ha hecho estas reflexiones.

Dignidad y Sinceridad

La dignidad de un ser se mide por la impresión exterior que da. Hay dignidad en el esfuerzo y la asiduidad; en la serenidad y la discreción. Hay dignidad en la observación de las reglas y en la rectitud. También hay dignidad para apretar los dientes y mantener los ojos abiertos: todas estas actitudes son visibles desde el exterior. Lo que es capital es actuar siempre con dignidad y sinceridad.

Kazuma Nakano ha dicho: "Es un signo de mezquindad y falta de gusto utilizar un juego de tazas ya gastado para la ceremonia del té." Los utensilios nuevos son más convenientes. Algunas personas pueden pensar que más vale emplear utensilios ya gastados debido al carácter de su origen. Estas dos concepciones son igualmente erróneas. Los objetos antiguos han sido empleados por personas, ciertamente modestas, pero su gran antigüedad les confiere una cierta nobleza. Os utensilios viejos han dado prueba de su calidad en las manos de gente de alto rango. Es por haber sido detentadas y usadas por su propietario que ha acrecentado su valor. Uno puede tener un razonamiento semejante sobre el deber del Samurai. Un hombre de origen modesto que logra cierto renombre y alcanza una posición social elevada, está dotado manifiestamente de cualidades sobresalientes. Sin embargo, habrá gente que siempre encontrará desagradable codearse con un hombre de genealogía dudosa, que rehúsa siempre considerar como un oficial superior al que no era hasta ahora más que un simple soldado.

Fundamentalmente, un hombre que ha descollado del montón, sólo ha podido hacerlo debido a que poseía más habilidad y mérito que los que están colocaos inicialmente en un escalón elevado. Por ello debemos siempre testimoniarles un mayor respeto.

Cuando uno busca algo esencial que realizar, hay que saberse mantener lejos del Señor de un feudo, de las personalidades oficiales y de los consejeros. Cuando uno pasa el tiempo "girando en torno" a sus superiores y a estar suspendido de sus labios, se hace difícil llevar a cabo los proyectos. Es una máxima que no ha de ser olvidada.

Está mal murmurar, sin embargo, tampoco es mejor alabar a alguien en todo momento. Un Samurai debe conocer su talla, observar la disciplina sin distraerse y hablar lo menos posible.

Un hombre valeroso debe permanecer impávido y jamás dar la impresión de estar desbordado. Sólo las personas insignificantes, cuyo carácter se revela agresivo, buscan la fama a cualquier precio y chocan con todos los que frecuentan.

En un debate o una discusión algunas veces hay que saber perder pronto para hacerlo con elegancia. Del mismo modo, si en la lucha Sumo, para ganar a cualquier precio, uno se pone a hacer trampas, se vuelve peor que un vencido y es, al mismo tiempo, derrotado y carente de elegancia.

El Orgullo(2)

Alguien dijo un día: "Hay dos tipos de orgullo, el interno y el externo. Un Samurai que no posee los dos es de una utilidad dudosa." El orgullo puede ser comparado con la hoja de un sable. Debe afilarse y luego volverse a colocar en la vaina. De vez en cuando, es desenvainada, sostenida y limpiada para volverla a envainar. Si el sable de un Samurai siempre está desenvainado, si está siempre levantado, la gente le temerá y le será difícil tener amigos. Si por el contrario, no lo saca jamás de su vaina, la hoja se enmohecerá y la gente ya no temerá al que lo lleva.

Intuición Súbita

Deberían escucharse con respeto y gratitud las palabras de un hombre de gran experiencia, incluso si habla de cosas que ya sabemos. Ocurre, a veces, que después de haber oído diez o veinte veces la misma cosa, uno tenga una intuición súbita y que esta intuición trascienda la significación habitual. Hay una tendencia a mirar desde lo alto a la gente anciana y a no tomar en serio sus comentarios. Pero deberíamos hacer lo contrario, acordándonos que han tenido el beneficio de una larga y real experiencia.

Nuestra Opinión

Como ya lo he subrayado en mis Reflexiones locas (un manual de comportamiento del Samurai redactado para mi yerno Gonojo), el non plus ultra del servicio de un Samurai es saber expresar con inteligencia su propia opinión, como los hombres cualificados el feudo, que son los consejeros experimentados del Daimyo. Cuando uno ha comprendido esto, poco importa lo que uno piensa o lo que hace. Pero nadie lo ha comprendido hasta ahora. Hay pocas personas cuya inteligencia sea suficiente para conformarse a este principio. Algunos, más preocupados de su avance personal, usan de la adulación y de la zalamería para mejorar su situación. Tales personas sólo alimentan bajas ambiciones y no podrán alcanzar el nivel de hombre de estado experimentado. Algunos, más calculadores todavía que estos últimos, no ven ningún interés en volverse buenos Samurais y pasan el tiempo deleitándose con los "Ensayos sobre la pereza" o la poesía de Sagyo. Sin embargo, desde mi punto de vista, Kenko y Sagyo no son más que cobardes, y es porque eran incapaces de asumir las funciones de Samurai que tratan con desdén estos problemas, prevaleciéndose del título de religiosos retirados del mundo. Aún hoy en día, si bien yo pienso que es bueno para estos bonzos y las personas ancianas consagrarse a esta literatura, es preferible para el que tenga la ambición de ser un verdadero Samurai, que aunque acaparado por su combate para penetrar en el mundo, se esfuerce en servir perfecta y lealmente a su amo. Incluso si para conseguirlo tiene que estar hundido en el seno del infierno.

Longevidad

Cuando el Señor Naoshige pasó por un lugar llamado Chiriki, se le dijo: "Por aquí vive un hombre anciano, cuya edad supera los noventa años. Este hombre es tan afortunado que deberías deteneros para saludarle." Naoshige escuchó y contestó: "¿Quién puede ser más desgraciado que este hombre? ¿Cuántos hijos y nietos ha visto ya desaparecer? ¿Dónde se encuentra su suerte?" No se detuvo para saludar al anciano.

Relajación

Me han contado que el señor Naoshige había dicho un día: "Hay un momento en el que todo el mundo está alegre y amistoso y es el momento en donde uno se relaja. Sin embargo, también hay cosas que uno lamenta siempre después de haberlos hecho o dicho."

Confusión

Durante una cacería en un lugar llamado Shiroishi, el amo Katsushige mató a un enorme jabalí. Todos le rodeaban admirándolo por la bestia extraordinaria que acababa de abatir. De repente, el jabalí dejado por muerto se levantó y cargó. Los miembros del cortejo del amo, sorprendidos, se asustaron y huyeron. En aquel momento, Matabei Nabeshima, rápido como el rayo, disparó sobre el jabalí y lo alcanzó. El amo Katsushige se cubrió el rostro con su manga y exclamó: "El aire está lleno de polvo." Evidentemente, hizo este gesto para evitar ver la confusión de los aduladores.

Un hombre, Hyogo Naritomi, dijo un día: "La verdadera victoria significa la derrota de tu amigo. Ganar a tu aliado significa alcanzar la victoria sobre ti mismo; es la victoria del espíritu sobre el cuerpo." Un Samurai tiene el deber cotidiano e cultivar su espíritu y de ejercitar su cuerpo de tal manera que ninguno -entre mil aliados- pueda alcanzarlo. Sin esto, será ciertamente incapaz de derrotar a un enemigo.

Un Método Secreto

Cuando vayáis a salir para una misión importante antes de hacerlo, colocad saliva sobre los lóbulos de vuestras orejas, respirad profundamente, tirad y romped un objeto entre vuestras manos. Es un método secreto. Del mismo modo, si sentís que la sangre se os sube a la cabeza, colocad saliva sobre vuestros lóbulos de la oreja y os sentiréis mejor inmediatamente.

Se considerará siempre como algo natural la cualificación y la competencia de un Samurai, cualquiera que sea la manera extraordinaria en que realiza sus hazañas. Si sus resultados son semejantes a los de sus contemporáneos, se considera que es de poca valía. En cambio, si una persona despreocupada cualquiera realiza algo de manera ligeramente superior al promedio, será alabado grandemente.

Las Palabras (2)

La mejor actitud respecto a las palabras es no usarlas. Si pensáis que podéis pasar sin usarlas, no habléis. Lo que debe ser dicho debería serlo siempre de la manera más concisa, lógica y clara posible. Una cantidad sorprendente de personas se ridiculizan hablando sin reflexionar y se desconsideran otra tanto.

Lealtad a la Muerte

La absoluta lealtad respecto de la muerte debe ser puesta en práctica todos los días. Debemos comenzar cada amanecer meditando tranquilamente, pensando en el último momento e imaginando las diferente maneras de morir: muerto por una flecha, por un cañonazo, atravesado por un sable, sumergido por las olas, saltando en un incendio, golpeado por el rayo, aplastado por un terremoto, cayéndonos desde un risco, víctima de una enfermedad o súbitamente. Debemos comenzar la jornada pensando en la muerte. Como decía un anciano: "Cuando abandonáis vuestro tejado, entráis en el reino de los muertos; cuando abandonáis vuestro umbral, encontráis al enemigo." Esta sentencia no preconiza la prudencia sino la firme resolución de morir.

Los Pequeños Fallos

Si os lanzáis a una empresa, no os preocupéis de los problemas de poca importancia. No es grave que un Samurai se manifieste egoísta de tiempo en tiempo, si por lo demás es perfectamente leal y devoto a su amo, si es bravo y generoso por regla general. De hecho, es más bien malo ser siempre perfecto en todas las cosas, porque entonces se tiene tendencia a olvidar que podemos cometer errores. Un hombre que se lanza a la aventura no puede cometer fallos. En efecto, ¿qué importancia tiene, en un hombre que cultiva el honor y la integridad, cometer un fallo mínimo?

Cuando Nabeshima Tadanao tenía sólo quince años, un criado de las cocinas cometió una mala acción y uno de los guardias quiso matarlo; pero lo que ocurrió es que al final fue el criado quien lo mató. Los Ancianos del clan reclamaron su muerte argumentando que aquel hombre se había salido de su posición y que había vertido la sangre de su adversario. Tadanao, al oír esto dijo: ¿Qué es la cosa más condenable, salir de su rango o apartarse de la vía del Samurai? Los Ancianos no supieron qué contestar. Entonces Tadanao dijo: "He leído que cuando el delito no es verdaderamente evidente, el castigo debe ser ligero. Arrestadlo por un tiempo."

Cuando el Señor Katsusuhige era joven, el Señor Naoshige, su padre, le enseñó esto: "Para entrenarte a cortar con el sable, ve a cortar la cabeza de algunos condenados a muerte." Así se hizo. En la plaza, que se encuentra en el interior de la muralla de la Puerta Oeste, había unos hombres alineados y Katsushige los decapitó uno tras otro. Cuando llegó al décimo, se dio cuenta que era joven y fuerte y dijo: "Estoy cansado, perdono la vida de este hombre." Aquel hombre fue indultado.

Cuando el Señor Takanobu estaba en el campo de batalla de Bungo, un mensajero del campo adversario vino a traerle un regalo, sake y comida. Takanobu iba a hacer el reparto cuando sus hombres se lo impidieron diciendo: "Los regalos del enemigo están verosímilmente envenenados, General; no deberíais ni siquiera tocarlos." Takanobu los escuchó y dijo: "Incluso si la comida está envenenada, ¿en qué puede cambiar el destino? ¡Haced venir al mensajero!, Bebió tres grandes copas, ofreció una a aquél, le dio su respuesta y lo mandó de vuelta a su campamento.

Hierba de Cobardía

Cuando la caída del castillo de Arima, el día 28 en la vecindad de la ciudadela, Mitsuse Genbei se sentó sobre un dique, en medio de los campos. Cuando Nakano pasó por allí y le preguntó por qué estaba allí, Mitsuse le contestó: "Tengo dolores de vientre y no puedo dar un paso más. He enviado a mis hombres al asalto os ruego que toméis el mando. Este hecho fue repetido por un testigo. Se juzgó que era cobarde y fue condenado a hacerse Seppuku. Ya hace mucho tiempo, los dolores abdominales eran llamados "Hierba de cobardía". Vienen sin avisar e inmovilizan al hombre.

Nakamo Uemonnosuke Taaki fue matado el duodécimo día del octavo mes del año Eiroku durante la guerra entre los Señores Goto e Hirai de Suko, en la isla de Kabashima, en la región de Kishima. Antes de ir hacia las líneas enemigas, abrazó a su hijo Shihibu (sobrenombrado más tarde Jin´emon) en el jardín y le dijo: "Cuando seas mayor consigue el honor por la Vía del Samurai." Desde entonces, incluso cuando los hijos de su familia eran muy jóvenes, Yamamoto Jin´emon los reunía y les decía: "Creced y sed guerreros valerosos, sed diligentes hacia vuestro Señor." Y añadía. "Es bueno murmurar estas cosas a sus oídos incluso si son demasiado jóvenes para comprender."

Cuando Sahei Kiyoji, hijo legítimo de Ogawa Toshikiyo, murió, era muy joven. Entre los Samurais hubo un hombre que fue al templo corriendo a hacerse Seppuku.

Asir la Ocasión

Cuando Taku Nagato No kami Yasuyori murió, Koga Yataemon dijo que, al no haber podido devolver a su amo todos los beneficios que le había dado, iba a hacerse el Sepukku. Kenshin Uesugi hizo un día el comentario siguiente: "Yo no conozco recetas para asegurar la victoria. Lo que yo sé es que hay que asir toda ocasión y no dejarla escapar jamás." Este comentario no carece de interés.

Dominar a sus Aliados

"Lo que es llamado vencer es, en primer lugar, dominar a sus aliados", decía Narutomi Hyogo. "Dominar a sus aliados es dominarse y dominarse es controlar rigurosamente el cuerpo. Si uno se encuentra en una situación comparable a un hombre rodeado de diez mil aliados, ninguno de los cuales le seguiría. Si no se ha sabido previamente dominar el espíritu y el cuerpo uno no puede vencer a su enemigo"

Cuando la rebelión de Shibamara, aunque su armadura se había quedado en el campamento, Shugo Echigen No Kami Tanenao se lanzó a la batalla vestido solamente con un Hakama y una blusa (haori). Se dice que fue encontrado vestido así.

Cuando tuvo lugar el ataque al castillo de Shibamara, Tazaki Geki revistió una armadura, espléndidamente vistosa. El Señor Katsushige se vio contrariado por ello y desde entonces, cada vez que notaba algo excesivo, decía: "Es la misma cosa que la armadura de Geki". Teniendo en cuenta esta anécdota, las armaduras y los equipos militares demasiado vistosos pueden ser considerados como señales de debilidad y de falta de fuerza. Revelan la verdadera naturaleza del que los lleva.

Cuando Nabeshima Hizen no Kami Tadanao murió, el Samurai Ezoe Kimbei tomó sus restos mortales y los hizo consagrar en el monte Koya. Luego se retiró a un lugar apartado, esculpió una estatua de su amo y otra representándole a él haciendo una reverencia ante su amo. A raíz del primer aniversario de la muerte de Tadanao, volvió a su casa y se hizo Sepukku. La estatua fue trasladada más tarde del monte Koya al Koenji.

El Señor Mitsushige tenía en su guardia personal un Samurai llamado Oishi Kosuge. Cuando el Señor iba a su otra residencia de Edo, Kosuge tenía la costumbre de dar vueltas constantemente por sus apartamentos. Cuando consideraba que una zona era peligrosa, desenrollaba allí una estera y pasaba la noche velando. Si llovía, tenía por abrigo solamente un gran sombrero de bambú y un vestido aceitado; protegido de esta manera, permanecía de pie y vigilaba el lugar a pesar de la lluvia que lo calaba. Hasta que murió no faltó una sola noche a esta regla de prudencia.

A la edad de cinco años, a petición de Jin´emon, su padre, Yamanoto Kichizaemon mató a un perro con un sable; a la edad de quince años tuvo que ejecutar del mismo modo a un criminal. Era la costumbre de la época. Es así cómo el Señor Katsushige, todavía muy joven, mandado por el Señor Katsushige, todavía muy joven, mandado por el Seor Naoshige ejecutó a más de diez condenados sucesivamente. Esta práctica era muy corriente en las clases altas desde hacía mucho tiempo pero ahora ni siquiera los hijos de las clases inferiores proceden a este tipo de ejecución y ello es una negligencia grave. Decir que se puede vivir sin haber tenido el mérito de matar a un condenado, pues se trata de un crimen, de una vileza y de una mancilla, no es más que una excusa. Más bien deberíamos pensar que son los que tienen una débil virtud marcial los que cuidan de no mancharse las manos. Si uno sondea la mente de los que consideran desagradables estas prácticas, se da cuenta que busca excusas que invocan la razón, pues es demasiado sensible para hacerlo. Sin embargo, Naoshige lo había ordenado porque era una práctica conveniente. El año pasado, fui a un lugar de ejecuciones llamado Kase para comprobar la firmeza de mi mano y he encontrado que era una buena cosa. Me encontré muy bien. Pensar que es impresionante es señal de cobardía.

Vencer la Enfermedad

Las enfermedades y cosas semejante se vuelven graves debido a nuestros propios sentimientos. Yo nací cuando mi padre tenía setenta y un años y por eso yo era un chico enfermizo. Pero debido a que tenía el deseo de ser útil, incluso en una edad avanzada, probé la suerte cuando llegó el momento y desde entonces nunca he estado enfermo. Me he abstenido de sexo y he empleado cauterios de moxa. Esto son cosas que indiscutiblemente tienen efecto. Hay un proverbio que dice que incluso aunque uno queme un "mamushi" siete veces, retornará a su forma original. Esto es mi gran esperanza. Siempre he estado con una idea: ser capaz de realizar el deseo de mi corazón, el cual es renacer siete veces como miembro de mi clan.

Yamamoto Jin´emon dice que lo mejor para un Samurai es tener buenos seguidores. Los asuntos militares no son asunto de una persona sola, por más eficaz que intente ser. Dinero es una cosa que uno puede pedir prestado de la gente, pero un hombre bueno no es algo que aparezca repentinamente. Uno debe mantener a un hombre amablemente y bien desde el principio. Y tener seguidores significa no alimentarse sólo uno mismo. Si se divide lo que tiene y alimenta incluso a la gente de menor categoría, será capaz de guardar hombres buenos.

Valentía

Se dice que al final de cada reunión de su clan, Oki Hyobu decía: "Los jóvenes deben esforzarse en aumentar siempre su determinación y su valentía. Esto sólo podrá hacerse cuando la valentía esté enraizada en el corazón. Cuando el sable está roto, hay que atacar con las manos. Cuando las manos están amputadas, hay que servirse de los hombros. Cuando los hombros están cortados, hay que morder el cuello de diez o hasta de quince enemigo. Esto es realmente valentía."

Homosexualidad

Esto fue un comentario de Nakano Shikibu. Cuando uno es joven, puede ser avergonzado toda su vida por actos homosexuales. No comprenderlo es peligroso. Debido a que nadie informa a los jóvenes sobre este tema voy a dar unas indicaciones. Se debe entender que una mujer es fiel a un solo hombre. Sus sentimientos van a una sola persona de por vida. Si ello no es así, es lo mismo que sodomía o prostitución. Es una vergüenza para un guerrero. Ihara Saikaku ha escrito esta famosa sentencia que dice: "Un adolescente sin un amante adulto es como una mujer sin marido." Este tipo de persona es ridícula. Un joven tiene que someter a prueba a un adulto por lo menos cinco años y si está seguro de las intenciones de esta persona puede también pedir las relaciones. Una persona ligera no entrará profundamente en relación y luego abandonará a su amante. Si uno puede asistir y entregar su vida el uno al otro, entonces su naturaleza podrá ser averiguada. Pero si uno de los dos no es honesto, el otro tiene que decir que hay obstáculos a la relación y apartarse con firmeza. Si el primero pregunta qué obstáculos hay, el otro tiene que decir que no se lo dirá en su vida. Si el primero insiste, uno tiene que enfadarse, si continúa apretando entonces hay que matarlo. De ello se sigue que el hombre adulto tiene que descubrir los motivos del joven en la manera descrita. Si el joven se puede entregar él mismo y estar en esta situación por cinco o seis años, entonces será de confianza. Ante todo no se tiene que dividir un camino en dos. Hay que esforzarse en seguir la Vía del Samurai.

Hoshino Ryotetsu fue el progenitor de la homosexualidad en nuestra provincia y a pesar de que tuvo numerosos seguidores, instruyó a cada uno de ellos individualmente. Edayoshi Saburozaemon fue un hombre que comprendió el fundamento de la homosexualidad. Un día, cuando acompañaba su amo a Edo, Ryotetsu preguntó a Saburozaemon: "¿Qué es lo que has comprendido de la homosexualidad?" Saburozaemon contestó: "Es algo agradable y desagradable al mismo tiempo." Ryotetsu estuvo contento por esta respuesta y dijo: "Habéis reflexionado largo tiempo y con esfuerzo para contestar de esta manera." Unos años después una persona preguntó a Saburozaemon el sentido de esta respuesta. Contestó: "Entregar su vida por otro es el principio básico de la homosexualidad. Si esto no es así, es motivo de vergüenza. Sin embargo, luego ya no habéis abandonado nada por entregaros a vuestro amo. Por ello se dice que es algo simultáneamente agradable y desagradable."

En la duodécima sección del capítulo cincuenta del Ryoan-kyo, figura la siguiente anécdota: En la provincia de Hizen, vivía un hombre originario de Taku. Tenía la viruela pero quiso, a pesar de esto, reunirse con las fuerzas que salían para asaltar el castillo de Shimaba. Sus parientes intentaron disuadirlo: "Con una enfermedad tan grave, incluso si llegas allí, no servirás para nada." "Estaré satisfecho incluso si muero en el camino. Mi maestro me ha acogido en su generosa bondad. ¿Cómo podría yo ahora no serle de alguna utilidad?" Fue hacia las filas enemigas. Era invierno y a pesar del frío no cuidó de su salud. No se vistió más de lo acostumbrado y no abandonó su armadura. No tomó remedios contra su enfermedad. Pero acabó por restablecerse. Ocurrió, pues, lo contrario de lo que se esperaba, no fue necesario estar a la infección. Cuando el Señor Suzuki Shozo conoció esto, dijo: "¿Acaso no es purificarse el sacrificar así su vida? Un hombre que entrega su vida en nombre de la rectitud, no tiene necesidad de invocar el Dios de la viruela. Todos los Dioses del cielo lo protegen."

Hace unos años, cuando hubo una recitación de sutras en el Jissoin de Kawakami, cinco o seis hombres de Konyamachi y de los alrededores de Tashiro se fueron a descansar y en el camino de vuelta decidieron tomar unas copas. Un Samurai de la casa Kizuka Kyuzaemon rehusó la proposición de sus compañeros y se volvió para su casa antes de la caída de la noche. Durante esa noche, sus compañeros quedaron envueltos en una pelea y mataron a varias personas. El Samurai de Kyuzaemon lo supo durante la noche y fue inmediatamente a habla con sus compañeros. Escuchó su versión y dijo: "Supongo que vais a hacer un informe. Os ruego que declaréis que yo estaba presente y que he participado en el combate mortal. Yo diré lo mismo a Kyuzaemon. Debido a que este combate nos concierne a todos, yo haré frente a la muerte con todos vosotros. Tal es mi deseo más profundo. De hecho, si yo dijera a mi amo que he vuelto más pronto, no me creería; Kyuzaemon es un hombre severo. Incluso si los investigadores me disculpan, me hará ejecutar delante de sus ojos por cobardía y sería lamentable que yo muriera con mala reputación. Morir por morir, lo prefiero por haber matado a alguien. Si no aceptáis, me clavo el sable en el vientre ahora mismo." No teniendo elección, aceptaron. Cuando se hizo la investigación, las verdaderas circunstancias fueron descubiertas y se supo que el Samurai había vuelto pronto a su casa. Los investigadores quedaron muy impresionados y lo homenajearon. Sólo me han contado los grandes rasgos de esta historia. La estudiaré en detalle luego.

Nabeshima Aki No Kami estaba comiendo cuando llegó un visitante y tuvo que dejar su plato tal cual. Poco después, uno de sus servidores se sentó delante de la bandeja y comenzó a comerse el pescado frito. Justo en ese momento llegó el Señor Aki y sorprendió al sirviente, que escapó, atemorizado. El Señor Aki gritó: "Hace falta una mentalidad de esclavo para comer en el plato empezado por otra persona." Se volvió a sentar y acabó su plato. Esta historia fue relatada por Jin´emon. Se cuenta que este servidor fue uno de los que se suicidó cuando murió su amo.

Ichiguyen era un pequeño servidor a las órdenes del Señor Takanobu. Debido a un desacuerdo que tuvo respecto a la lucha, mató con su sable a siete u ocho hombres y fue condenado a hacerse el Seppuku. Cuando el Señor Takanobu lo supo, usó su clemencia y dijo: "Nuestra nación conoce ahora una época tumultuosa. Los hombres bizarros son de una gran importancia y este hombre parece tener una gran bizarría." Por ello, cuando tuvieron lugar los combates a lo largo el río Uti, el Señor Takanobu se llevó a Ichiguyen con él. Aquél alcanzó una gloria sin igual al precipitarse a la vanguardia enemiga y diezmarla a cada carga. En la batalla de Tagaki, Ichiguyen se adentró tanto en las filas enemigas que el Señor Takanobu, preso de remordimientos, tuvo que llamarlo de vuelta. Desgraciadamente, su vanguardia no pudo avanzar y sólo fue echándose el mismo en la batalla que pudo coger el brazo de Ichiguyen. Su cabeza tenía y numerosas heridas que había cuidado aplicando hojas sostenidas con una fina servilleta.

Cuando Fukuchi Rokurouemon abandonaba el castillo, el palanquín de una dama que parecía ser de alto rango pasó delante de la mansión del Señor Tabu y el hombre de guardia hizo las salutaciones con esmero. Sin embargo, un portador de alabarda que acompañaba el palanquín lo interpeló y dijo: "No te has inclinado lo suficiente" y lo golpeó con el puño de la alabarda. El guardia tocó su cabeza y notó que sangraba. Se levantó y dijo: "Habéis cometido una acción degradante cuando yo he sido cortés. Es una desgracia." Y mató al portador de la alabarda de un solo tajo de su sable. El palanquín continuó su camino, Rokurouemon levantó su lanza y dijo: "Envainad vuestro sable, está prohibido desenvainar el sable en el recinto del castillo." El hombre contestó: "Lo que acaba de ocurrir era inevitable y las circunstancias han sido las que han dictado mi conducta. Os habréis probablemente dado cuenta de ello. Deseo volver a envainar pero me es difícil hacerlo dado el tono de vuestra voz. Estaré contento de contestar a vuestro desafío." Rokurouemon bajó inmediatamente su lanza y dijo: "Sois razonable. Yo me llamo Fukuchi Rokurouemon. Testificaré que vuestra conducta ha sido ejemplar. Más aún, os sostendré a riesgo de mi propia vida. Ahora, os ruego que envainéis vuestro sable." "Con sumo placer." Dijo el guardia y envainó. Dijo servir a Taku Nagato No Kami Yasuyori. Por esto Rokuroemon lo acompañó y relató los hechos. Sin embargo, sabiendo que la Dama del palanquín era la esposa de un noble, el Señor Nagato le ordenó hacerse Seppuku. Rokurouemon dijo entonces: "He dado mi palabra de Samurai. Si este hombre es culpable voy a cometer Seppuku yo el primero." Se cuenta que esta historia terminó sin otras consecuencias.

Un grupo de hombres se había reunido un día en la plaza de la Ciudadela interior del castillo cuando alguien dijo a Uchida Shouemon: "Se dice que enseñáis el arte del sable, pero si se os juzga por vuestro comportamiento cotidiano debéis de carecer de pulcritud. Si se os pidiera ser el asistente de un Seppuku tengo la impresión de que en vez de cortar la base del cuello, cortaríais la coronilla." Shouemon replicó: "Tal caso no es cierto, dibuja un pequeño punto con tinta en la base de tu cuello y te voy a mostrar cómo puedo cortarlo sin errar ni el espesor de un cabello."

Camino de Tokaido, Nagayama Rokurozaemon se detuvo en Hamatsu. Cuando pasaba delante de un albergue, un mendigo se aproximó a su palanquín y dijo: "Soy un Ronin de Echigo, no tengo dinero y estoy en dificultades. Los dos somos Bushi. Os ruego que me ayudéis." Rokurozaemon se enfadó y dijo: "Es insultante decir que los dos somos Bushi. En vuestro lugar, ya me hubiera clavado el sable en el vientre, en vez de continuar errando, exponiendo vuestra vergüenza; cortaos ahora mismo el estómago." Se dice que el mendigo se alejó.

En el curso de un Seppuku ritual, el asistente cortó la cabeza teniendo cuidado de dejar un pequeño trozo de carne de manera que la cabeza no quedara separada completamente del tronco. Un observador oficial declaró: "No se ha acabado." El Kaishaku, furioso, cogió la cabeza, cortó el trozo de carne, levantó la cabeza a la altura de sus ojos y dijo: "¡Mirad!" Fue bastante impresionante. Era una historia del Señor Sukeemon. Antaño ocurría que la cabeza "volara". Se dijo entonces que más valía dejar un pequeño trozo de carne que impidiera a la cabeza ser proyectada sobre los Oficiales. Ahora, la costumbre es cortar completamente la cabeza. Un hombre que había cortado cincuenta cabezas dijo un día: "Algunas veces el tronco de un cuerpo cuya cabeza habéis cortado no os deja indiferente. Para los tres primeros, no notáis nada; al cuarto o quinto ya empezáis a sentir algo. Como este punto es de una extrema importancia, si os decidís a cortar cabezas, tenéis que hacerlo sin cometer ningún error."

Cuando el Señor Nabeshima Tsunashige era niño, Ivamura Kuranosuke fue el encargado de cuidar de él. Un día, Kuranosuke, viendo que se habían colocado monedas de oro delante del joven Tsunashige, preguntó al servidor: "¿Por qué razón están aquí estas monedas?" El servidor contestó: " El Amo acababa de saber que le habían hecho un regalo y como no lo había visto todavía, yo se lo he traído." Kuranosuke criticó fuertemente al servidor y dijo: "Colocar tales objetos delante de una persona importante es de mal gusto. Cuidad de que no estén jamás delante del hijo del Señor. Los servidores deben ser vigilantes." Otra vez, el Señor Tsunashige, que tenía entonces veinte años, se dirigía a la hacienda de Naeskiyama para divertirse. Cuando el cortejo llegaba cerca de la hacienda, pidió un bastón para caminar. El encargado de la guardia de sus sandalias, Miura Jibuzaemon, le fabricó uno con un palo. Koranosuke lo vio, se apoderó rápidamente del bastón y reprendió ásperamente a Jibuzaemon: "¿Acaso deseas que nuestro joven amo se vuelva blando? Darle este bastón, incluso si lo reclama, es una negligencia." Jibuzaemon fue ascendido más tarde al rango de Teakiyari y Tsunetomo lo aprendió directamente de él.

Cuando Sagara Kyuma fue ascendido al rango primer ordenanza, dijo a Nabeshima Heizaemon: "Por una razón que yo ignoro el Amo me concede cada vez más confianza y acaba de nombrarme para un puesto elevado. No teniendo personalmente ningún servidor, me temo que mis asuntos padezcan por ello. Es por eso que os pido el favor de que me deis a vuestro servidor akase Jibusaemon." Heizaemon le escuchó y contestó: "Acepto y es un honor para mí que os hayáis fijado en mi servidor." Cuando comunicó a Jibusaemon la noticia, éste dijo: "Pienso que mi deber es llevar personalmente mi respuesta al Señor Kyuma." Fue a su casa y tuvo una entrevista con él: "Pienso que es un gran honor haber sido tanteado para ser vuestro servidor, pero un Samurai no sabría cambiar de Amo. Tenéis un rango elevado, estaría colmado si me volviera vuestro servidor pero al mismo tiempo sería un deshonor. Heizaemon es de un rango menor, la vida es difícil para él, vivimos de sopa de arroz barato, sin embargo, es muy dulce. Os ruego que toméis todo esto en cuenta." Kyuma quedó muy impresionado por esta actitud.

Nakano Jinemon acostumbraba a decir: "Un hombre que sólo sirve a su Señor, si es tratado con bondad no es un Samurai. El que lo sirve cuando es duro e irracional, éste es un Samurai. Debéis impregnaros de este principio."


 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

 

Internacionalizacion del Aikido

El III Congreso de la Federación Internacional de Aikido se celebró en París en 1980, y en él delegados de todo el mundo discutieron y aprobaron unánimemente la internacionalización del Aikido centralizada en el Hombu Dojo, en Tokyo. El ambiente durante esos cuatro días estaba verdaderamente cargado de entusiasmo por tan ambiciosa empresa.

Especialmente gratificante fue la confirmación por parte de los delegados de que el Aikido contiene lo mejor de la cultura espiritual de Japón. No sólo reconocieron su base filosófica hondamente enraizada en la tradición japonesa, De hecho, la mayoría expresó que su interés por el Aikido estaba directamente relacionado con el hecho de que representaba lo mejor de la cultura japonesa.

Menciono esto porque durante algún tiempo me ha preocupado la forma en que las Artes Marciales japonesas se han desarrollado en el extranjero. Cuando se las trasplanta a otros países, algunas Artes Marciales parecen perder sus características tradicionales y se convierten en un asunto solo de habilidad física, de manera que la final el centro del Arte se desplaza a los países que generan mejores competidores físicamente fuertes y técnicamente habilidosos. No puedo estar de acuerdo con que esto sea una consecuencia inevitable de la internacionalización. En lo que se refiere al Aikido, su esencia está integrada por la singularidad de la filosofía japonesa, hasta tal punto que estoy convencido de que quien no esté de acuerdo con esto no puede ser considerado un practicante de Aikido. El significado de la internacionalización no es, pues, que la tradición original se internacionaliza, sino que los practicantes de Aikido se todos los países se transforman y se unen a esa tradición.

Durante todo el congreso estuve expresando mi preocupación a delegados de diversos países, y creo que la mayoría aceptó y apoyó mi punto de vista, lo que probablemente se debe al hecho de que el Aikido es principalmente un camino espiritual que condena cualquier forma de competición o concurso, en los que se deciden los vencedores y los vencidos y cuyo único aliciente es ganar.

El sistema competitivo es la raíz de los problemas que surgen con la internacionalización de las Artes Marciales japonesas, pues aunque las competiciones han jugado un papel definitivo en la difusión de las Artes Marciales a lo largo del mundo, también suprimen la cualidad esencial del Budo, cuya principal preocupación es el cultivo del espíritu. Cuando la fuerza lo decide todo, las vías marciales japonesas pierden su verdadera esencia, y entonces es natural que la destreza física se apodere del centro de la escena. Cuando tal cosa sucede, Japón pierde sus derechos derivados del desarrollo de un Arte Marcial único, no relacionado con la violencia ni con la brutalidad, sino con la paz y el amor.

Reitero esta observación porque no quiero ver al Aikido cometiendo las equivocaciones de las otras Artes Marciales que se han extendido por el mundo. Yo, por supuesto, estoy muy agradecido por los desinteresados esfuerzos y los sacrificios realizados por los instructores de Aikido, que han propagado las semillas del Arte por los distintos países del mundo. La expansión del Aikido comenzó en los años cincuenta en Francia, Hawai, Nueva York y otras partes de los EEUU, y continuó en los años setenta en Inglaterra, Italia, Brasil, Argentina, Australia y países del Sudeste Asiático. Acogí con satisfacción este desarrollo, pero no pude responder inmediatamente a las numerosas invitaciones para visitar los centros extranjeros de Aikido, debido principalmente a la preocupación anteriormente mencionada.

Tras sopesar el asunto cuidadosamente, concluí que podíamos proceder a ellos, si antes aclarábamos dos cuestiones fundamentales respecto al Aikido: que la esencia del Aikido es la única filosofía japonesa que confirma la búsqueda espiritual como primer principio del Budo; y que la única forma verdadera de Aikido es la tradición instituida por el Maestro Ueshiba. Mientras se acepten y se confirmen estos dos principios podremos evitar los errores observados en la expansión de otras Artes Marciales. Y mientras mantengamos el característico rechazo del Aikido por los concursos competitivos, conservaremos la integridad del verdadero Budo.

El III Congreso de la Federación Internacional de Aikido, en 1980, fue un acontecimiento verdaderamente significativo que señaló el amanecer de una nueva era para el Aikido mundial. Para mí, como Doshu, dicho acontecimiento fue enormemente alentador por el apoyo que recibí en lo que se refería a mis preocupaciones e ideas respecto al futuro internacional del Aikido.

Hojeando los periódicos tras mi regreso a Japón me encontré con el siguiente artículo en el Nihon Keizai Shimbun (30 de septiembre de 1980), que decía entre otras cosas:

"Es verdaderamente asombroso el creciente interés por las Artes Marciales japonesas. Al principio sólo había Judo, pero actualmente hay dojos de Karate y de Aikido por todas partes, con toda clase de personas disfrutando de las sesiones de práctica, desde la gente común a los intelectuales.

¿Por qué es tan popular el Budo japonés? En el caso del Aikido no se trata de un deporte de combate para ver quién gana, y cualquier persona -de mediana edad, viejos, mujeres y niños- puede participar en él plenamente, lo que le hace atractivo para aquellos que quieren hacer algún ejercicio por motivos de salud. Más importante, sin embargo, es la invitación que hace a observar la etiqueta y el comportamiento correctos y a nutrirse de la mística oriental que haya en Waza, las cuales impregnan totalmente la mente y el cuerpo de uno.

El secreto del éxito económico japonés, ya sea en la industria electrónica o en la del automóvil, estriba en situar el objetivo en el dominio de la técnica básica, y una vez que ésta ha sido digerida por completo, salir con algo nuevo. Este esfuerzo se soporta con el espíritu de armonía y cooperación, que es Ai-Ki. Esperamos que esta esencia sea transmitida a los occidentales en la reunión de la Federación Internacional de Aikido, no sin antes recordar a los japoneses que después del orgullo viene la caída".

Pensé que el periodista era muy perspicaz en sus comentarios sobre el interés occidental por el Aikido. Desde hace tiempo yo mismo he percibido que la principal atracción ha estado en énfasis por la "etiqueta y el comportamiento correctos", y me ha dado la impresión que la mayoría de los practicantes de Aikido comprenden perfectamente lo que quiere decir esto, del mismo modo que lo que se conoce como "mística oriental". No todos, por supuesto, han alcanzado ese nivel, pues existen diferentes ambientes culturales, y puede que además la apreciación general de los aspectos relativos a la esencia del Aikido sea mayor entre alumnos japoneses atentos. Sin embargo, puedo decir con seguridad que entre los occidentales los hay que demuestran más intensidad en su búsqueda de la espiritualidad del Budo que la media japonesa comprometida en el Aikido.

En los practicantes franceses hay muchos que han estado profundamente inmersos en el entrenamiento Zen, y miran al Aikido como una forma dinámica de Zen. En Inglaterra, estudiantes y graduados de Oxford, Cambridge y otras universidades muestran gran simpatía por los ideales del Aikido manifestados en su visión del mundo y en la integración de la mente y el cuerpo. Muchos alumnos que he conocido en EEUU buscan en el entrenamiento de Aikido una clave para su propia identidad, y en Alemania algunos ven en él la esencia del espíritu japonés y creen que le Aikido puede contribuir a que la civilización occidental salga del atolladero en que se encuentra. Recientemente ha habido una súbita oleada de interés por el Aikido en el Sudeste de Asia. Parece ser que una de las razones es la creencia de que el fuerte espíritu engendrado por el Budo puede haber contribuido a la prosperidad económica japonesa, fenómeno que se contempla con tanto asombro como envidia.

Pero éstas son meras abstracciones de mis impresiones personales respecto a los motivos por los que la gente de diferentes países se interesan por el Aikido, y no son, pues, el resultado de ningún estudio objetivo. En verdad, aún tengo pendiente captar con precisión dichos motivos. Sin embargo, después de haber hablado con extranjeros, lo mismo en el, Hombu Dojo como durante mis muchos viajes al exterior, mis impresiones pueden contener algo de verdad.

Me parece que muchos de los que han atravesado las puertas del Aikido no lo han hecho directamente, sino siguiendo un camino sinuoso. Quiero decir que muchos están impresionados por la espiritualidad japonesa y se dirigen al Aikido porque parece que es lo que mejor simboliza esto. Y una vez que comienza el entrenamiento conocen la unidad del "yo" con el propio cuerpo, con la Naturaleza, y con el Universo, y se convierten en alumnos para toda la vida.

Este tipo de acercamiento al Aikido origina una apreciación muy intelectual de su esencia, debida quizá al hecho de que entre los occidentales el Aikido tiende a atraer a gente educada y reflexiva, y, puesto que son inteligentes, captan el Aikido tanto en su particularidad (la más alta expresión de espiritualidad japonesa) como en su universalidad (la belleza y racionalidad de los movimientos del Aikido).

Mientras todos los practicantes, japoneses y extranjeros por igual, traten de entrenar rigurosamente y procuren cultivar el espíritu, el futuro del Aikido estará asegurado. Haciendo estas dos cosas contribuiremos en nuestra propia medida a hacer de este mundo un lugar mejor para nosotros y para nuestros hijos. Porque después de todo ese es el objetivo del verdadero Budo.


 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

El arte de la Paz - de O'sensei Morihei Ueshiba

Morihei Ueshiba (1883-1969) fue el más grande maestro de artes marciales de la historia. Aun siendo un anciano de ochenta años, podía desarmar a cualquier enemigo, vencer a cualquier número de atacantes e inmovilizar a un oponente con un solo dedo. Aunque invencible como guerrero, Morihei era sobre todo un hombre de paz que detestaba las peleas, la guerra y toda clase de violencia. Su camino era el Aikido, que puede ser traducido como "El arte de la Paz".

El Arte de la Paz es un ideal, pero se desarrolló en la vida en muchos frentes. En su juventud Morihei sirvió en la infantería en la guerra ruso-japonesa; luego enfrentó a piratas y bandidos durante una aventura en Mongolia y después de dominar varias artes marciales, fue instructor de las academias militares de elite en Japón. Sin embargo, durante toda su vida, Morihei sentía una dolorosa inquietud por las luchas y enfrentamientos que plagaban su mundo: las batallas de su padre con políticos corruptos y sus mercenarios, la devastación de la guerra y la brutalidad de los líderes militares de su país.

Morihei se encontraba en su búsqueda espiritual y tuvo tres visiones que lo transformaron. La primera ocurrió en 1925, cuando tenía 42 años. Después de vencer a un espadachín de alto rango al evitar todos sus avances y cortes(Morihei estaba desarmado), salió a su jardín. "De pronto, la tierra tembló. Un vapor dorado surgió del suelo y me envolvió. Me sentí transformado en una imagen dorada y mi cuerpo parecía tan liviano como una pluma. Repentinamente comprendí la naturaleza de la creación: el Camino del Guerrero debe manifestar el Amor Divino, un espíritu que abraza y nutre a todas las cosas.

Lágrimas de gratitud y de gozo corrían por mis mejillas. Vi a la tierra entera como mi hogar, y al sol, la luna y las estrellas como íntimos amigos. Todo apego a las cosas materiales se desvaneció".

La segunda visión tuvo lugar en diciembre de 1940. "Alrededor de las dos de la mañana, mientras practicaba una purificación ritual, olvide de pronto todas las técnicas de arte marcial que había aprendido. Todas las técnicas que mis maestros me habían transmitido aparecieron completamente renovadas. Ahora, eran vehículos para el cultivo de la vida, el conocimiento, la virtud y el sentido común, en vez de recursos para derribar e inmovilizar a la gente."

La tercera visión sucedió en 1942, durante la peor de las batallas de la segunda guerra mundial y en uno de los periodos más oscuros de la historia humana. Morihei vio al Gran Espíritu de la Paz, un sendero que podría conducir a la eliminación de toda lucha y a la reconciliación de la humanidad. "El Camino del Guerrero ha sido mal interpretado como un medio de matar y destruir a otros. Aquellos que buscan la competencia cometen un grave error. Golpear, lastimar o destruir es el pero pecado que un ser humano puede cometer. El verdadero Camino del Guerrero debe impedir la matanza, el Arte de la Paz, el poder del amor." A partir de ese momento Morihei se retiró al campo y dedicó cada minuto de su vida a refinar y a difundir el Aikido, el Arte de la Paz.

A diferencia de los autores de textos clásicos antiguos de guerreros como El Arte de la Guerra y El Libro de los Cinco Anillos, que aceptan la inevitabilidad de la guerra y enfatizan la estrategia astuta como medio para llegar a la victoria, Morihei comprendió que la lucha continua -con otros, con nosotros mismos y con el medio circundante- arruinaría la tierra. "El mundo seguirá cambiando dramáticamente pero la lucha y la guerra pueden destruirnos totalmente. Lo que ahora necesitamos son técnicas de armonía y no de enfrentamiento. Se requiere el Arte de la Paz y no el Arte de la Guerra." Morihei enseño el Arte de la Paz como una disciplina creativa del cuerpo y de la mente, como un medio práctico de manejarse ante la agresión y como un medio de vida que el coraje, la sabiduría, el amor y la amistad. Interpretaba el Arte de la Guerra en el sentido más amplio posible y creía que su principio de reconciliación, armonía, cooperación y empatía podía ser aplicado valerosamente a todos los desafíos que la vida nos presenta en las relaciones personales, en la interacción con la sociedad, en el trabajo y en los negocios y en la relación con naturaleza. Todo hombre puede ser un guerrero por la paz.

Aunque el Aikido se origino con Morihei en Japón, intenta ser un don para toda la humanidad. Algunos han elegido, o elegirán en el futuro, el Aikido como su propio Camino particular, practicándolo sobre las esteras y aplicando a su vida cotidiana. Muchos más han sido y serán, espero, inspirados por el mensaje universal del Arte de la Paz y sus implicaciones para nuestro mundo.

Las citas en este libro han sido compiladas de las charlas reunidas de Morihei, de sus poemas y caligrafías y de la tradición oral.

UNO
El Arte de la Paz comienza contigo. Trabaja sobre ti mismo y con la tarea que te ha sido asignada en el Arte de la Paz. Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado de cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el solo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el arte a todo lo que encuentres.

DOS
No son necesarios edificios, dinero, poder o prestigio para practicar el Arte de la Paz.
El cielo está exactamente allí donde te hallas y ese es el lugar para entrenarse.

TRES
Toda las cosas, materiales y espirituales, surgen de una misma fuente y están relacionadas como si formaran una familia. El pasado, el presente y el futuro están contenidos en la fuerza de la vida. El universo emergió y se desarrollo desde una fuente única, y nosotros evolucionamos a través del proceso óptimo de unificación y armonización.

CUATRO
El Arte de la Paz es la medicina para un mundo enfermo. En el mundo existen el mal y el desorden porque la gente ha olvidado que todas las cosas emanan de una sola fuente. Regresa a esa fuente y deja atrás todo pensamiento autocentrado, todo deseo mezquino y toda ira. Aquellos que son poseídos por la nada poseen todo.

CINCO
El Arte de la Paz funciona en todas partes en la tierra, desde la vastedad del espacio hasta la más pequeña planta o el más pequeño animal. La fuerza de la vida lo penetra todo y su fortaleza es ilimitada. El Arte de la Paz nos permite percibir y recurrir a esa enorme reserva de energía universal.

SEIS
La vida es crecimiento. Si detenemos el crecimiento, técnica y espiritualmente, somos tan útiles como cadáveres. El Arte de la Paz es la celebración del enlace del cielo, la tierra y la humanidad. Es todo lo verdadero, lo bueno y lo bello.

SIETE
Una y otra vez será necesario que te retires entre montañas profundas y valles ocultos para restablecer tu lazo con la fuente de vida. Inspira y déjate elevar a los confines del universo; espira y deja al cosmos regresar dentro de ti. Luego aspira toda la fecundidad de la tierra. Por último, combina el aliento del cielo y el aliento de la tierra con el tuyo propio, transformándote en el Aliento mismo de la Vida.

OCHO
Aquellos que practican el Arte de la Paz deben proteger los dominios de la Madre Naturaleza, divino reflejo de la creación, y mantenerla bella y fresca. La calidad del guerrero da origen a la belleza natural. Las técnicas sutiles de un guerrero surgen tan naturalmente como aparece la primavera, el verano, el otoño y el invierno. La calidad del guerrero no es otra cosa que la vitalidad que sustenta toda vida.

NUEVE
tan pronto como te ocupas del "bien" y el "mal" de tu semejantes, creas una abertura en tu corazón por la que entra la malicia. Examinar, competir y criticar a otros te debilita y te derrota.

DIEZ
Contempla las obras de este mundo, escucha las palabras del sabio y toma todo lo que es bueno como propio. Con esto como base, abre tu propia puerta a la verdad. No desprecies la verdad que está justo ante ti. Observa cómo fluye el agua en el arroyo de un valle, suave y libremente entre las rocas. Aprende también de los libros sagrados y de la gente sabia. Cada cosa (incluyendo ríos y montañas, plantas y árboles) debería ser tu maestro.

ONCE
La Paz se origina con el fluir de las cosas, su corazón es como el movimiento del viento y de las olas. El Camino es como las venas que hacen circular la sangre a través de nuestros cuerpos, siguiendo el curso natural de la fuerza de la vida. Si estás separado siquiera un poco de la esencia divina, estás lejos del Sendero.

DOCE
Mantén siempre tu mente tan luminosa y clara como el vasto cielo, el gran océano y el pico más alto, vacía de todo pensamiento. Mantén siempre tu cuerpo lleno de luz y calor. Llénate a ti mismo con el poder de la sabiduría y la iluminación.

TRECE
El Arte de la Paz no es fácil. Es una lucha hasta el fin, la matanza de los malos deseos y de la falsedad interior. En algunas ocasiones, la Voz de la Paz resuena como un trueno, sacudiendo a los seres humanos y sacándolos de su letargo.

CATORCE
Para practicar adecuadamente el Arte de la Paz, debes:
Calmar el espíritu y retornar a la fuente.Eliminar toda malicia, egoísmo y deseo para limpiar el cuerpo y el espíritu.
Sentir eterna gratitud por los dones recibidos del universo, de tu familia, de la Madre Naturaleza y de tus semejantes.

QUINCE
El Arte de la Paz está basado en Cuatro Grandes Virtudes: Valor, Sabiduría, Amor y Amistad, simbolizadas por el Fuego, el Cielo, la Tierra y el Agua.

DIECISÉIS
La esencia del Arte de la Paz es limpiar tu ser de malicia, armonizar con tu ambiente y despejar tu Sendero de todos los obstáculos y barreras.

DIECISIETE
La única cura para el materialismo es la limpieza de los seis sentidos (ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente).Si los sentidos están obstruidos, la percepción se enturbia. Cuanto más turbia la percepción, más se contaminan los sentidos. Esto crea desorden en el mundo y ese es el mal más grande. Refina tu corazón, libera los seis sentidos y déjalos funcionar sin obstrucciones, y tu cuerpo y alma enteros brillarán.

DIECIOCHO
Toda vida es una manifestación del espíritu, la manifestación del amor. Y el Arte de la Paz es la forma más pura de ese principio. Un guerrero es responsable de detener toda discusión y toda lucha. El amor universal funciona de formas diversas; a cada manifestación se le debe permitir libre expresión. El Arte de la Paz es verdadera democracia.

DIECINUEVE
El Arte de la Paz no se apoya en armas ni en la fuerza bruta para triunfar; en lugar de eso nos afinamos con el universo, mantenemos la paz en nuestros ámbitos, nutrimos la vida y evitamos la muerte y la destrucción. El Verdadero significado de la palabra samurai es aquel que sirve y adhiere al poder del amor.

VEINTE
El entrenamiento diario en el Arte de la Paz hace que tu divinidad interior brille cada vez más. No te ocupes de lo bueno y lo malo de los otros. No estés haciendo cuentas, actúa con naturalidad. Mantén tu mente dirigida al Arte de la Paz, y no critiques otras enseñanzas o tradiciones. El Arte de la Paz no restringe, ni limita ni pone trabas a ninguna cosa. Lo abraza todo y lo purifica.

VEINTIUNO
Practica el Arte de la Paz con sinceridad, y los malos pensamientos y malas acciones desaparecerán naturalmente. El único deseo que debe permanecer es la sed por capacitarse cada vez más en el sendero.

VEINTIDOS
El hierro está lleno de impurezas que lo debilitan; la forja lo trasforma en acero y hace de él una espada filosa. Los seres humanos desarrollan del mismo modo.

VEINTITRES
Los instructores sólo pueden impartir fragmentos de enseñanza. Los misterios del Arte de la Paz surgen a la vida a través de tu propia abnegada práctica.

VEINTICUATRO
El Camino del Guerrero se basa en la humanidad, el amor y la sinceridad; el corazón del valor marcial es verdadera valentía, amor y amistad. Acentuar los aspectos corporales de la calidad del guerrero es inútil, porque el poder del cuerpo siempre es limitado.

VEINTICINCO
En el Arte de la Paz no hay contiendas. El verdadero guerrero es invencible porque no lucha con nadie. Vencer significa derrotar la idea de disputa que albergamos en nuestra mente.

VEINTISEIS
Herir a un oponente es herirte a ti mismo. El Arte de la Paz es controlar la agresión sin producir daños.

VEINTIOCHO
Las técnicas emplean cuatro cualidades que reflejan la naturaleza de nuestro mundo. Según las circunstancias debes ser: duro como el diamante, flexible como el sauce, de suave fluir como el agua, o tan vacío como el espacio.

VEINTINUEVE
Si tu oponente te ataca con fuego, responde con agua, hazte totalmente móvil y de libre fluir. El agua, por naturaleza, nunca choca con nada ni se quiebra. Por el contrario, absorbe todo ataque y queda indemne.

TREINTA
Cuando se adelanta un oponente, enfréntalo y salúdalo; si intenta retroceder, déjalo seguir su camino.


 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

 

 

 

 

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO

Samurai (Honor y Muerte)

Los legendarios samurai del ancestral Japón, guerreros implacables cuyas habilidades mortales sólo eran excedidas por su necesidad de probarse a sí mismos sumergiéndose en el peligro.

LA BELLEZA EN LA MUERTE

Japón, allí la tradición se aprecia en la gracia, la tranquilidad y la armonía con la naturaleza. Pero la tradición también celebra los feroces guerreros del Japón, LOS SAMURAI. Su época duró más de mil años para terminar tan sólo a mediados del siglo XIX, a veces vagando solitarios en busca de la fama y la riqueza, con frecuencia luchando en las complejas guerras civiles de Japón, los samurai deben de haber sido los guerreros más efectivos y temidos de la historia.

¿Era sólo técnica el dominio físico de la espada lo que hacía al samurai tan mortal o había descubierto fuentes casi mágicas de fortaleza y valor a través de la contemplación de la belleza y la naturaleza? ¿Es por eso que los samurai podían blandir sus armas con la intensidad de concentración que los hizo legendarios? Eran efectivos porque el temor a la muerte no los detenía ni los perturbaba. En todas las culturas los guerreros entrenaban para ser valientes al enfrentarse a la muerte, lo que hizo único al samurai es que con frecuencia escogía morir. Si era derrotado en batalla o caía en deshonra por algún otro fracaso el honor exigía el suicidio. Pero el samurai no podía suicidarse como podían hacer otros, envenenándose o cortándose las venas, la tradición exigía un espantoso ritual a veces llamado Sepa-Ku y otras Haraki. El samurai hundía profundamente la daga en el lado izquierdo de su abdomen, cortaba hacia la derecha y terminaba jalando la daga hacia arriba. La muerte como resultado de tal herida podía demorar horas, a veces días.

¿Por qué escogió el samurai ese tipo tan particular de muerte, tan dolorosa? Según sus creencias era porque el abdomen es el centro del cuerpo que contiene el alma del hombre, la ambición, la ira, emociones, todo lo que está contenido y también porque no mata instantáneamente, era una prueba de voluntad. De hecho, pocos hombres, a pesar de ser samurai, podían terminar su propio desentrañamiento. Para asegurar que este último acto terminara sin tropiezos un amigo estaba listo con una espada, a la primera señal de vacilación o temor, en un acto final de amistad, el hombre con la espada lo decapitaba. En este momento crucial, en el momento mismo de la muerte, se tenía mucho cuidado de evitar a los testigos cualquier escena que pudiese parecer poco delicada u ofensiva. Por ejemplo, cuando lo decapitaba dejaba un pequeño pedazo de piel en la parte frontal del cuello para que la cabeza no rodara e insultase a la gente.

Para la moderna sensibilidad occidental los samurai podrían parecer un misterio impenetrable, pero eran humanos ¿Cómo llegaron a su visión única de la vida y la muerte? La búsqueda por la comprensión nos adentra en la historia y leyenda histórica de esta antigua tierra.

La palabra SAMURAI significa servir, y así comenzaron los samurai, como guerreros al servicio del emperador de Japón. Siendo un país dividido por empinadas montañas, Japón era una tierra difícil para que un gobierno central pudiese subyugar y gobernar. El emperador necesitaba huestes de guerreros montañeses que pudiesen moverse con rapidez para hacer valer su autoridad aún en las más remotas aldeas. Comenzaron como recaudadores de impuestos. Necesitaban hombres rudos que salieran y sacudieran a los campesinos. Y así, cobraban los impuestos con el arte de la violencia.

Con el tiempo los sirvientes guerreros del emperador se dieron cuenta de que podían ser los amos. Para el año 1.300 los samurai tomaron el control de las tierras y distritos que una vez solían administrar para el emperador. Al igual que los caballeros europeos del medioevo, los samurai construyeron castillos y establecieron escalafones entre ellos. Los guerreros samurai servían a los generales samurai y los generales servían a los jefes militares samurai. Durante gran parte de la historia de Japón el emperador era una figura de estado respetada que no tenía ningún poder.

Habiéndose establecido en sus dominios los jefes militares comenzaron a pelear uno contra el otro con ejércitos de guerreros samurai. Peleaban para su jefe, para extender sus tierras y aumentar su poder, pero, sin embargo, siempre había algo más en juego: el honor personal del guerrero. Un dicho popular entre los guerreros dice: "La vida esta limitada pero el nombre y el honor perdurarán por generaciones venideras eternamente".

LA ESPADA VIVIENTE

Durante más de 300 años, comenzando en el siglo XIV, Japón estuvo sacudido por guerras civiles periódicas. Pero con frecuencia, aún las batallas más grandes, consistían en duelos individuales simultáneos ¿Cómo hacían los guerreros para conocer los méritos de sus oponentes antes de comenzar la pelea, para que fuera una contienda justa? Antes que la batalla comience declaraban su linaje, que luchaban por el honor, por su familia, quienes fueron sus ancestros, donde vivían y luego peleaban a morir.

Existía una razón práctica para esta aparente preocupación fanática por el honor. El status de samurai podía ser heredado pero durante casi toda la historia japonesa cualquier hombre podía declararse samurai. Pero, sin embargo, para asegurar el empleo como uno de los jefes debía establecer una reputación y mantenerla.

Aún la armadura de cuero frecuentemente usada por los samurai hacía más que protegerlos, proclamaba su presencia. Los protectores del rostro y las máscaras acentuaban la apariencia fiera del samurai.

Las batallas que comenzaban y se peleaban con tal estilo y honor sólo podían terminar de una forma, con la muerte de uno de los peleadores. Si lo mataban o se suicidaba admitiendo su derrota, la muerte en el campo de batalla casi siempre terminaba con la decapitación. El interés de cortar la cabeza podría parecer una obsesión grotesca de los pueblos antiguos pero el misterio puede disiparse. La cabeza era prueba irrefutable de que el enemigo había muerto. El samurai victorioso sería recompensado por su amo con tierras y otros regalos.

Para prepararse para la batalla el guerrero llevaba un pequeño arsenal de armas: arco y flecha, una variedad letal de lanzas, dagas y cuchillos; incluso un abanico que estaba hecho de barillas de hierro para poder detener el ataque de una lanza o una espada. De todo este despliegue mortal fue la espada la que eventualmente se convirtió en el arma suprema del samurai. En parte, esto fue porque mientras los jefes se hacían más poderosos pedían luchar contra ejércitos cada vez más grandes.

Era un arma temible, la paja envuelta alrededor del bambú duplica la textura y la resistencia de la carne y los huesos. Los métodos evolucionaron a través de los siglos pero lo esencial quedó inalterable. El acero calentado al rojo vivo era doblado y golpeado, y cada doblez producía 4 capas, 4 dobleces producían 16 capas, 8 producían 64. Las espadas mejor terminadas contienen hasta 1 millón de capas. Esto es lo que le da a la espada su flexibilidad única, su filo y su fuerza.

Dominar un arma tan mortal exigía años de entrenamiento, una vida de práctica inexorable. Con el tiempo la espada se convirtió en el emblema del status del samurai y en mucho más... Estaba dotada de cualidades místicas. La espada y el samurai debían ser uno, unir sus espíritus y fusionarse. El guerrero no mataba a nadie, la espada era la que mataba, él era simplemente un medio.

De hecho, muchos samurai estaban profundamente trastornados por su vida de matanza. Un gran número de ellos era budista y allí había un complicado dilema. El budismo predica los ciclos del nacimiento y renacimiento donde cada vida depende de las virtudes y los pecados de la vida anterior. Hay un dicho samurai que afirma que su castigo será renacer en la próxima vida como samurai... ¿Estaba el samurai condenado a una vida de guerra y muerte?

AMOR DE GUERRERO

Para muchos en Occidente el modelo tradicional de la mujer japonesa es obediente y gentil, pero tiene otra faceta. En verdad las mujeres guerreras eran pocas pero no había nada excepcional en que una mujer tuviese status de samurai.

Una vez que un hombre se convertía en samurai la distinción pasaba usualmente a todos sus descendientes, hombres y mujeres. Las mujeres samurai dirigían la casa, lo cual generalmente era una operación agrícola grande y compleja. Sin embargo, durante las guerras que periódicamente azotaban a Japón la diferencia entre el hogar y el campo de batalla a veces desaparecía. Si los hombres se encontraban ausentes librando una batalla se esperaba que las mujeres montaran una feroz defensa. Defensa, manejo de una casa, producción de herederos; el matrimonio samurai era en gran parte un asunto práctico con muy poco romance. Con frecuencia el matrimonio representaba una alianza política y éstas eran notoriamente inestables.

El guerrero también era poeta. Era práctica común entre los samurai escribir un poema tranquilamente antes de suicidarse o ir a una batalla. Si un poema lírico de despedida servía para fortalecer el valor del samurai que enfrentaría a la muerte, cuál es la explicación para los logros de un guerrero artista como Miyamoto Musashi. Sus pinturas y esculturas son tesoros de colección en todo Japón. Musashi también era un maestro de la espada, la misma mano que creó pinturas tan exquisitas mató a más de 60 hombres. Las obras de Musashi pueden haber sido extraordinarias pero compartía su devoción por las bellas artes y las artes marciales. De hecho, el samurai hizo muy poca distinción entre ambas.

Sin embargo, dentro de este mundo de belleza y valor había otro mundo, un mundo en sombras donde todos los valores se invertían. Estaba habitado por hombres que no portaban una insignia con orgullo y se movían en silencio: los ninja.

Aunque con frecuencia se hace una distinción entre ninja y samurai, los ninjas solían ser samurai que trabajaban como espías y asesinos. A parte de eso, hay muy poca información confiable sobre ellos ¿Cuán grande fue el papel que desempeño el ninja para hacer surgir y caer las grandes casas samurai? ¿Cuántas muertes atribuidas a enfermedades o accidentes fueron en realidad obra suya? Quizás nunca se sepa la verdad.

LAS ISLAS PROHIBIDAS

Mucho después de que los europeos conocieran China y otras partes de Asia las remotas islas de Japón aún eran inaccesibles y misteriosas. Entonces, en 1542, un barco chino llegó a la isla de Tanikashima, en el sur de Japón. Todo acerca de estos extraños visitantes atrajo la atención del japonés, particularmente sus armas... "En sus manos llevaban algo muy largo con un agujero en una de sus puntas, en él ponían un polvo y pequeñas piezas de metal. La explosión es como el relámpago y el ruido como el rayo"... (Tanikashima, 1542).

El jefe samurai de Tanikashima compró dos de estas intrigantes y nuevas armas y encomendó a su fabricante de espadas que las copiara. Al principio, la mayoría de los samurai despreciaban estas nuevas armas, en parte porque los hombres que las usaban podían disparar desde lejos eliminando la confrontación cara a cara exigida por una pelea de espadas. Sin embargo, tal como a pasado tan frecuentemente en la historia, la tradición eventualmente dio paso a la tecnología.

En menos de 50 años los japoneses fabricaban más armas que ningún otro país de Europa, y las usaban. Al mismo tiempo Japón se dirigía hacía una consolidación. La reunificación del país fue obra de los Tokugawa, cuya dinastía regiría un Japón finalmente unido y en paz. Para proteger la nueva estabilidad, la nueva dinastía declaró a Japón cerrado y sellado al mundo exterior. Casi todos los extranjeros fueron expulsados y se prohibieron las ideas extranjeras, las religiones extranjeras y las armas extranjeras. Pronto la manufactura de los mosquetes cesó casi totalmente.

Esta nueva era duraría casi 250 años, generación tras generación viviría y moriría sin conocer la guerra. Pero, ¿qué papel desempeñarían los samurai en un Japón en paz? Los feroces pero educados guerreros ahora se convertirían en administradores, vigilaban las producciones de arroz, escribían leyes y a veces servían de jueces. Sin embargo, vendría una transformación aún más profunda, se crearía un nuevo y grandioso ideal.

El código se llamó Buyido, la forma de vida del guerrero. El concepto de que el honor es más importante que la vida misma permaneció en vigencia pero el concepto del honor en sí aumentó. Ahora el honor incluía tomar responsabilidades por el bienestar de la sociedad. El nuevo ideal pronto sería puesto a una gran prueba.

El 8 de julio de 1693, dos siglos y medio después de que Japón se había cerrado a los extranjeros, un pequeño escuadrón de barcos de la marina estadounidense navegó osadamente en la bahía de Tokio. Los estadounidenses presentaron un ultimátum: abran sus fronteras al comercio o sufran las consecuencias.

Los samurai estaban indignados pero impotentes ante los barcos y armas modernas. Frente a la amenaza de un dominio occidental los samurai sabían que Japón debía fortalecerse modernizándose cuanto antes. Para abrirle paso a la modernización, los samurai, individuos que siempre habían estado dispuestos a enfrentarse a la muerte, decretaron la muerte de toda la clase samurai. Se hizo a un lado la vestimenta tradicional y se renunciaron a los privilegios samurai. Japón sería igual que otros países, con una constitución y un monarca, el emperador se restableció como la cabeza del gobierno. El samurai desapareció pero su legado emergería en una aterradora forma nueva.

A principios del siglo XX las costumbres samurai quedaron en el olvido, eran reliquias descartadas del pasado, Japón estaba inmerso en la vida moderna; pero el nuevo enfoque incluía una peligrosa y nueva visión. Los líderes japoneses ahora soñaban con conquistar un vasto imperio en el exterior. Para encender el fervor patriótico se invocó el legado samurai, todos los japoneses debían pelear con el valor despiadado del samurai y el autosacrificio.

Cuando Japón invadió China, en 1931, los oficiales del ejército llevaban espadas igual a las que habían usado los samurai. Con la Alemania nazi dominando Europa los japoneses creían que sólo había un poder que podría evitar que conquistaran toda Asia... El ataque japonés a Pearl Harbor era para destruir la capacidad de Estados Unidos de pelear en el Pacífico. Mientras las fuerzas japonesas continuaban dominando Asia, impusieron un reino de terror. La orgullosa espada samurai fue usada para matar civiles y prisioneros de guerra ¿Era este en realidad el propósito del noble legado samurai o era perversión?

Mientras los estadounidenses tomaban la ofensiva y la guerra se volvía en contra de Japón, se cumplió una creencia básica de la tradición samurai. Muchos japoneses se rindieron pero muchos otros, como los samurai, escogieron la muerte. En 1943 el suicidio ya era una forma de combate, inspirados por el patriotismo y el ideal samurai se llamaron pilotos Kamikazi, pilotos del viento divino. Su misión: atacar, pero no con bombas sino consigo mismos. Deliberadamente estrellaban sus aviones contra los barcos norteamericanos.

Finalmente, en agosto de 1945, los estadounidenses lanzaron el arma que llevó a la guerra a un final abrupto y terrible: la bomba nuclear. Sin embargo, al reconstruirse Japón se restableció la imagen heroica del samurai. Una emergente industria cinematográfica ayudó a difundir el ideal alrededor del mundo.

La tradición samurai de valor y honor había sido forjada a través de casi 800 años de guerra. Luego, durante los siglos de paz, había sido transformada en un código de servicio y justicia. La 2da Guerra Mundial la había visto trágicamente mal utilizada ¿Qué papel desempeñará entonces el orgulloso legado en el futuro?

La determinación, autosacrificio y gracia de una lejana y misteriosa clase guerrera, ahora enriquece al mundo con una inspiración que ennoblece...

 

+ El Desafio del Agua
+ El Aikido - Koichi Tohei
+ Bushido
+ Desafio del Conflicto
+ Glosario de Términos
+ Hagakure
+ Intern. del Aikido
+ El arte de la Paz
+ Samurai
+ INICIO


 

 

Copyright © 2008 • Centro de Difusión del Aikido en Mar del Plata
Website Services by: TeclaUno